Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

¡EN QUÉ PAÍS VIVIMOS, EN QUÉ INFIERNO!

E-mail Imprimir PDF
ANÁLISIS A FONDO:
Francisco Gómez Maza
Cuántos periodistas más, asesinados…
Es increíble la pasividad, el valemadrismo…

A alguno puede parecerle cansado que yo remache, insista, porfíe en el asunto de las agresiones y crímenes contra periodistas. Es que yo he sido periodista toda la vida y he sentido muy cerca la muerte. Sé de qué hablo. Me duele que nadie haga nada para proteger a los periodistas. Digo, a los periodistas. No a los paraperiodistas. A los reporteros que se juegan la vida por la noticia. A los que son voz de quienes no tienen voz. Pero no quieren darse cuenta los gobernantes que éste es un problema gravísimo. De muerte. ¿O es que no vale nada la vida? Cuántos reporteros han sido asesinados, en el ejercicio de su trabajo de investigar, entrevistar, publicar; cuántos han sido amenazados; cuántos han sido desaparecidos y no se ha vuelto a saber de ellos. Como dice el gran Cicerón al Senatus de Roma, Ubinam gentium summus! (En qué país vivimos, en qué infierno estamos!).
El cuerpo sin vida del locutor Fabián Ramírez López, de la radio regional La Magia 97.1, fue localizado e identificado el 11 de octubre de 2009 en los alrededores de Mazatlán, Sinaloa. Desapareció 48 horas antes, de su casa a la estación. “Aún no se conoce el móvil del asesinato. Si existieran indicios que permitieran relacionarlo con las actividades de la víctima, Fabián Ramírez López sería el décimo profesional de los medios de comunicación asesinado en México desde el comienzo del año. Una llamada telefónica anónima, recibida en la redacción de La Magia 97.1 la noche del 11 de octubre, fue la que permitió encontrar a Fabián. No era un anciano. Contaba 42 años de vida. Apareció degollado entre unos matorrales. Al día de hoy México, el país más peligroso del continente americano para los periodistas (leer el informe de misión “Los entresijos de la impunidad” de Reporteros sin Fronteras), se sitúa en el puesto 140, de entre 173 países, en la clasificación mundial de la libertad de prensa, elaborada por esa organización en 2008.
El primero de septiembre pasado, Reporteros sin Fronteras, organización que no sólo no es de izquierda, sino afín al Departamento de Estado de los Estados Unidos, pidió que se diera preferencia a la pista profesional en la investigación del atentado a Guillermo Soto Bejarano, director y editorialista del semanario regional De Opinión, que tuvo lugar el 30 de agosto de 2009 en su domicilio en el puerto de Salina Cruz, en el estado de Oaxaca. La organización solicitó además protección para el periodista y su familia, obligados a abandonar su domicilio desde entonces.
Aunque afortunadamente no hubo ninguna víctima, este atentado es el segundo, en un corto intervalo de tiempo, cometido contra Guillermo Soto Bejarano y su medio de comunicación, a cuya redacción le dispararon. Resulta incomprensible, y no sólo para Reporteros sin Fronteras, la falta de reacción de las autoridades oaxaqueñas, a las que parece importar un bledo la vida de los periodistas. Desde el 1 de enero de 2009, Soto Bejarano ha tenido constancia de seis ataques a mano armado contra redacciones, o domicilios de periodistas en México.
En tercer lugar, Reporteros sin Fronteras ha reportado que se siente profundamente escandalizada por el asesinato, el 26 de agosto de 2009 en Ciudad Juárez, en el meridional estado de Chihuahua, uno de los más violentos del país,  de Pablo Pasillas, funcionario de la fiscalía encargado de investigar el asesinato del periodista Armando Rodríguez, que fue abatido el 13 de noviembre de 2008. Pasillas había sucedido en el caso a su superior jerárquico, asesinado a su vez el pasado 27 de julio. "Enviamos nuestro más sentido pésame a la familia y allegados de Pablo Pasillas. Su asesinato significa un golpe más para la lucha contra la impunidad, en una región minada por el narcotráfico. Es de la máxima urgencia que se pongan en marcha todos los medios necesarios para identificar lo antes posible a los autores de esos asesinatos y garantizar la seguridad de los investigadores, única forma de que puedan llevar al cabo su trabajo sin ser víctimas del clima de terror ambiental. La situación en Ciudad Juárez es extremadamente preocupante, tanto para los periodistas como para el conjunto de la población" ha declarado la organización.
El 26 de agosto por la noche, según narraron los medios informativos mexicanos, apareció, acribillado a balazos, el cuerpo de Pablo Pasillas, de 33 años, en Ciudad Juárez. Desde el 27 de julio se ocupaba de investigar el asesinato del periodista Armando Rodríguez, del periódico local El Diario, una vez que a su antecesor le abatieron en su domicilio. Según la agencia Associated Press (AP), la policía ha dicho que todavía no sabe si las tres muertes tienen alguna relación. Reporteros sin Fronteras pidió públicamente a la Procuraduría Federal de Justicia (Ministerio de Justicia) que diera a conocer los motivos del retraso en el caso de la muerte del periodista. La guerra de los cárteles, que causa estragos en la ciudad fronteriza, afecta también a los medios de comunicación. Seis de los 50 periodistas asesinados en México desde el comienzo del año 2000 trabajaban en Ciudad Juárez. Con 30 asesinatos por cada cien habitantes en 2008, Ciudad Juárez está considerada ahora como la ciudad más peligrosa del mundo, según el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública (CCSP) de México, que agrupa a representantes de diversas asociaciones. En 2008 se registraron cerca de mil 600 asesinatos en la ciudad; sólo en la noche del 26 al 27 de agosto mataron a 13 personas.
Algo, ciertamente, está podrido en Dinamarca, como lo asegura el príncipe Hamlet, en esta magistral obra dramática de William Shakespeare… ¡Y qué hacemos para no continuar en esta podredumbre!...
http://analisisafondo.blogspot.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
YOU ARE HERE: