
Paso del Norte
Eduardo González Silva
Durante el pasado puente de fin de semana a todos los panistas encabezados por Felipe Calderón, les temblaron los cocos de vodka que disfrutaban desde la hamaca, cuando les notificaron que personal del consulado estadunidense en Ciudad Juárez, fue acribillado.
Hoy los panistas del primer grupo comienzan a sentir presión, al percatarse de algo que se negaban a reconocer de que “las cosas no van bien” tal como dijo el mismo Calderón, luego de su tercera gira de trabajo en menos de un mes a Ciudad Juárez, por la violencia y criminalidad que desde hace más de una década azota a esa urbe fronteriza.
En un Carruaje llevó el presidente Juárez a la República, cuando la intervención francesa hasta Villa de Paso del Norte, que en honor al indígena oaxaqueño lleva su nombre.
Chihuahua, la entidad más grande del país y el territorio más codiciado por los estadunidenses, por su estratégica ubicación, riqueza mineral, propicio para las actividades agropecuarias e industriales, por el que cruza a todo lo largo y justo a la mitad el ferrocarril Chihuahua el Pacífico, construido en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, para abastecer de pertrechos militares a las fuerzas norteamericanas hacia el llamado Medio Oeste.
A Ciudad Juárez, la convirtieron en una urbe ideal para la industria maquiladora de exportación, con una similitud al caso de Tijuana, que sólo dio empleo a las mujeres, pero que fueron abandonadas esta ciudad sin planeación para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
No hubo programas para el desarrollo urbano, en materia de educación, cultura, deportes, producción agrícola, el potencial del Río Bravo fue desperdiciado, y entonces se dio a crecer el submundo de la prostitución y el narcotráfico.
Juárez al igual que Tijuana eran las dos únicas ciudades del país junto con el Distrito Federal que tenían hipódromo, además galgódromo y un frontón, por lo que desde siempre se alentó el vicio del juego, sitios fronterizos a los que llegaron mexico-americanos para apostar sus dólares.
También llegaron desde antes bandoleros gabachos que se refugiaban ahí, luego de ser perseguidos por la justicia de su país, por lo que no es nuevo que Chihuahua, haya estado ligado al contrabando, la estafa y las actividades persecutorias policíacas.
Ahí arribaron los generales villistas buscados por las fuerzas norteamericanas, que querían sus cabezas y donde se han registrado los más atroces feminicidios de los que se tenga memoria en el país.
Pero el hilo se ha comenzado a romper por lo más delgado, por lo pronto el próximo 23 de marzo llegará a México la secretaria de Estado, Hilary Clinton, quien vendrá acompañada de los responsables de la seguridad nacional e interna de aquél país, junto con el zar antidrogas, es decir vendrá el sherif, el cowboy y hasta los bomberos de Los Ángeles y Nueva York, para analizar el tema del combate al narcotráfico.
Pese a todo lo que está ocurriendo los panistas del primer nivel permanecen con un cinismo inalterable, sólo hay algo en ellos que los comienza a distinguir por sus altos grados etílicos, con una evidente repetición de palabras, frases e ideas, por lo que no cambiarán la postura que han asumido desde que están en el poder, como el negar todos y cada uno de los errores que han cometido y la desgracia en que han ubicado al país.










