Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Los culpables aún en libertad…

E-mail Imprimir PDF

A trece año del crimen se cierra  caso Reyes Penagos
El estado Mexicano tiene una deuda con Julieta, mujer torturada
Candelaria Rodríguez  l Ayer el gobierno del estado, y los/as defensores de derechos humanos, y abogadas, signaron un convenio con el cual se cierra, en una negociación amistosa, a solicitud de la Comisión Interamericana  para la Defensa de los Derechos Humanos (CIDH),  el caso de Reyes Penagos Martínez, asesinado por la espalda en diciembre de 1995, donde además fueron torturados Julieta Flores Castillo y Enrique Flores González, actos  cometidos por servidores públicos, en Jaltenango la Paz o Ángel Albino Corzo.
    En febrero del año pasado, el gobierno de Juan Sabines, pidió perdón a la viuda, hijos/as y torturados, al reconocer públicamente la responsabilidad del Estado por la detención ilegal, tortura y ejecución extrajudicial del señor Reyes Penagos Martínez y las detenciones arbitrarias y tortura cometidas en 1995.
    A trece años del asesinado de Reyes Penagos Martínez, donde los culpables aún continúan en libertad y tras el perdón que dio el gobierno de Juan Sabines, y reparar el daño al indemnizar a la viuda, garantizar la educación de los hijos/as, e ingresar a los deudos y torturados/as al seguro popular, el gobierno cierra el caso.  
    Entrevistada al término de la reunión, la abogada Martha Figueroa Mier, dijo que por  el caso de las torturas sufrida por Julieta Flores y Enrique Flores este sigue abierto como parte del convenio signado ayer al mediodía en palacio de Gobierno. La abogada estuvo acompañada por la viuda de Reyes Penagos, su hija Betzabé y Julieta Flores, una de las torturadas.
    El perdón no es suficiente, reitera la defensoría
     Martha Figueroa asistió como parte de los peticionarios que llevó el caso, lo mismo que  CIDH,  la Comisión Mexicana de Promoción y Defensa de los DH, Grupo de Mujeres de San Cristóbal.
    El caso técnicamente se cierra en la Comisión, pero sigue abierta y eso es parte del convenio, para que se haga  la investigación referente a la tortura y violación que sufrió Julieta, sostiene Figueroa Mier.
    Luego de 13 años de seguir el caso, afirma que el caso de Reyes Penagos no avanzo jurídicamente en los juzgados, porque los responsables se ampararon.
    Y aunque el gobierno reconoce la tortura y les pide perdón públicamente  les da una pequeña indemnización, y es ahí donde decimos que más que una cantidad de dinero, eso permitirá, como sea, tener un proyecto de vida que se corta  con la muerte de Reyes Penagos.
    Hoy, el gobierno del estado está obligado a darle a los huérfanos una beca para sus estudios, lo mismos asumió el compromiso con las tres familias  (Reyes Penagos, de Julieta Flores y Enrique Flores) al darles  un seguro popular que cubre gastos médicos. La  parte de educación como parte de las becas. Esas serían estas tres cosas y el perdón público.
    La abogada que sigue muy de cerca el caso, señala que “esos compromisos,  demuestran que hay voluntad del Estado cuando se le presiona, para arreglar lo que no se arregló en su momento”.
    Pero reconoce que después de 13 años, está por prescribir el caso, este  no se ha soltado. Han  tratado de archivarlo, pero no se ha permitido y se ha llevado aparte  la violación sexual de Julieta con otros elementos. En el caso Reyes Penagos no hay  mucho que hacer  a nivel judicial.
    Al referirse a las violaciones que se registran contra mujeres en escenarios de conflictos, sostiene que “la violación es parte de las estrategias de los conflictos armados  de esta guerra de baja intensidad y demás ocurre contra las mujeres” y destaca la necesidad de separar los casos para que se visibilice, pero además una justicia individualizada porque si no, ocurre como este caso,  donde queda subsumido, como si la violación sexual la tortura  quedara subsumida en otros delitos.
    Dijo que  es importante  sacar por aparte esos casos y  pedir cuentas de esta situación, y sí es posible, agregó, aunque sea tardado, porque ya lo hemos visto.
    Todo es posible, enfatizó en  la medida que la gente conozca sus derechos, los reclame y los exija y forje la obligación del gobierno, porque no hay tal, “tienen que ser forzados (los gobiernos)  y presionados, y es una lástima que se realicen a través de canales internacionales porque parece que les importa más lo que se dice en Wáshington que en una agencia de Ángel Albino Corzo”.
    Julieta Penagos, violada tumultuariamente estaba triste.
    Pese a las marcas que trae de por vida  Julieta, estas no son suficientes para las autoridades para castigar a los policías o ministerios públicos que abusaron de ella, allá en la comunidad de Palestina en Ángel Albino Corzo, en Diciembre de 1995.
    “Yo creo que el estado mexicano, no solo el estado de Chiapas, el Estado Mexicano tiene una deuda con ella. Una  deuda de justicia, y que no entienden que no se puede nominar en un cheque.” Sostiene la abogada.
    “Esta justicia va cono en esa  acción  del perdón público”, agrega. Por eso,  cambiar las leyes, por eso,  para ella, esta situación en lo individual, para las mujeres en Chiapas siguen invisibilizadas estas acciones en cuestión de género, y se da contra nosotras las mujeres.
    Y ejemplifica otros casos: “Estas muertes dentro del matrimonio  que no crímenes pasionales, es una forma de minimizarnos y de darle menos atención. Y propone el otorgamiento de presupuesto para la  atención real de  una administración de justicia y no se gaste en una campaña inútil, en propagandas de espectaculares que dice que los golpeadores están en las cárceles, cuando las mujeres vemos que no es cierto, porque  siguen impunes quienes han confiado en quienes nos han maltratado y matado”.
    Historia de Julieta Penagos
    La secuela de la violación tumultuaria para Julieta Penagos, no ha sido todo, sino la condena de familiares, esposo y la comunidad entera que la juzgó y discriminó y desprestigió.
    En las acciones de la agrupación a la que pertenecían la mayoría de la población de Nueva Palestina, Julieta fue detenida por elementos policíacos cuando le avisaron que su papá está detenido en el bloque carretero que tenía la organización en esa comunidad.
    Ella corre a ver que pasaba. Pregunta por su  papá, la suben del pelo a la camioneta. Y la detienen, le dicen que se llama Juana, la traen  de un lado para otro, la tienen en las instalaciones de la policía, la interrogan, la golpean y en una de las celdas,  ella es pasada entre varios policías o ministerios públicos  y entre ellos la violan tumultuariamente.
    A Julieta le  introducen un objeto eléctrico, se lo ponen en sus pechos y genitales, le dejan secuelas física,  emocionales, y queda totalmente desprestigiada en su comunidad, estigmatizada, y en su misma familia. Julieta tuvo problemas con su marido.

     Julieta a 13 años de la tortura y violación tumultuaria tiene huellas físicas generadas por esa violación y tiene cicatrices visibles, que afectan su salud y le recuerda todos los días lo que ocurrió hace 13 años.
    De los hechos ocurridos hace 13 años, no hay nadie detenido, “hubo varios de ellos, pero se ampararon y fallaron a su favor,  más por las formas que por el fondo en que se armaron, comenta Martha.
    Por eso afirma, “tienen que ser instancias autónomas en todo esto, porque no puede ser que los mismos ministerios públicos, que son los que causaron la tortura, se investiguen a sí mismos… y logren  su libertad en el amparo.
YOU ARE HERE: