Los manglares son asociaciones de árboles o arbustos llamados mangles, —el término “mangle” deriva del vocablo guaraní que significa árbol torcido—, que se distribuyen a lo largo de las costas tropicales y subtropicales del planeta.
Están adaptados para vivir en suelos inundables y sujetos a entrada frecuente de agua salada por las mareas. Presentan adaptaciones anatómicas como las raíces en forma de zancos para vivir en suelos pantanosos, los cuales carecen de oxígeno. Para saldar este problema los mangles desarrollaron unas estructuras llamadas pneumatóforos, raíces que emergen del suelo hacia la superficie; a través de las cuales se facilita una ventilación eficiente de todo el sistema de raíces, así como la eliminación de gases como dióxido de carbon otros compuestos tóxicos.
Los mangles se encuentran en sitios con presencia de sal en el suelo, siendo el ambiente salino muy adverso para la sobrevivencia del manglar las raíces detienen la entrada de sal, sin embargo, buena cantidad de ella logra penetrar por lo que tienen que eliminarla por medio de las hojas, principalmente durante la noche
Los manglares son un recurso natural importante a nivel ecológico y socioeconómico: son los ecosistemas de mayor productividad del planeta, debido a su alta producción de materia orgánica como hojas, flores, frutos, ramas, troncos y raíces, siendo mucho más elevada que la obtenida en cultivos de caña de azúcar, maíz, trigo y arroz. Se ha estimado la obtención de hasta 36 toneladas de peso seco de materia orgánica al año en una hectárea de bosque de manglar.
Estos ecosistemas sirven de hábitat para una gran variedad de insectos, moluscos; crustáceos como el camarón, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, siendo los reptiles y aves muy abundantes; allí encontramos gran cantidad de serpientes, tortugas, caimanes y cocodrilos, así como garzas, pericos, gaviotas y pelícanos.
Los manglares protegen a las costas de la erosión marina provocada por el oleaje, marejadas, tormentas y huracanes, además facilitan la recarga de los mantos acuíferos y ayudan a estabilizar el clima de las zonas costeras. Funcionan como los “pulmones” y riñones de estas últimas, en el primer caso, aportan gran cantidad de oxígeno y a la vez absorben dióxido de carbono de la atmósfera; por otro lado, ayudan a depurar y filtrar el agua que las poblaciones costeras vierten a los ríos.
A nivel socioeconómico los manglares proporcionan recursos alimenticios, madera, leña, resina, forraje y productos medicinales a las comunidades, y sostienen la pesquería de toda la zona costera, mucha de la cual llega a nuestra mesa. Asimismo, son usados para la recreación, los deportes acuáticos y actividades turísticas que generan empleo y disminuyen la migración de muchas comunidades costeras.
Los manglares de Chiapas están considerados entre los bosques costeros mejor desarrollados y conservados del país, con hasta 45m de altura, además de ser los más diversos. Mientras en los 15 estados costeros del país existen cuatro especies, en Chiapas se han descrito seis: — Rhizophora mangle o mangle colorado, R. harrisonii o mangle amarillo, Laguncularia racemosa o mangle Blanco, Conocarpus erectus o botoncillo, Avicennia germinans o madresal y A. Bicolor–, esta última es un nuevo registro descrito en el municipio de Tonalá por el personal del Laboratorio de Ecología de Manglares de Ecosur, Unidad Tapachula.
Desafortunadamente muchas actividades como las agropecuarias, dragados, desvío de ríos, la construcción de grandes complejos hoteleros, la descarga de agua residuales y la extracción excesiva de madera están provocando un grave deterioro de los manglares. Es necesario modificar el modelo productivo de explotación actual en las costas por otros menos impactantes, a fin de parar el deterioro sobre los manglares. Además, iniciar programas de restauración de esta vegetación en las zonas donde se ha perdido, y por otro lado, establecer el pago por los servicios ambientales, es decir, un pago adecuado a los habitantes de los manglares por hectárea por mantener estos bosques, a fin de que sean los pobladores quienes los conserven, manejen racionalmente y restauren.
Figura 1. Evaluación de áreas de manglar en Quintana Roo.
Figura 2. Bosques bien conservados en el municipio de Mazatán en la costa de Chiapas.
Figura 3. Franja de manglar en el municipio de Tonalá en Chiapas.
Figura 4. Deterioro del manglar por acuicultura de camarón en la zona de Mar Muerto Oaxaca.
Bosque de Manglar en el Parque Nacional Lagunas de Chacahua en Oaxaca.
Figura. Plantaciones de mangle botoncillo establecidas por Ecosur en la costa de Chiapas.
Cristian Tovilla Hernández
Laboratorio de Ecología de Manglares y Zona Costera, Ecosur, Unidad Tapachula





