Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Las crónicas de un continuo despertar

Arít León Rodríguez
Según Wikipedia ‘El certamen de Belleza ‘Miss Universo’ fue creado a principios de la década de los años 1950. Debe su existencia a la Miss América 1951, Yolanda Betbeze, quien rehusó posar con uno de los trajes de baño ‘Catalina’s’, provocando la ruptura del contrato que tenía la compañía textil Pacific Mills con Miss América para promocionar a la marca.
Así que hizo su concurso, y le fue muy bien.
Por qué me dedico este día a debrayar de temas que ciertamente no son tan cercanos a nuestra actividad diaria no lo sé, pero debo reconocer que leer que Malú Micher, directora del Instituto de la Mujer en el DF ofreciera disculpas a la Miss Universo mexicana, llamó mi atención.
La señora Micher expresó una idea que muchos compartimos.
Exhiben a las damas -bellas ó no- como reses en esos concursos. Dizque representan a la humanidad pero la imagen que representan no es compatible ni con el 2% de la población femenina del mundo, y aunque muchas de ellas son profesionistas ó realizan una actividad laboral, no es eso lo que se exhibe como meritorio para que sean acreedoras a tan vistoso título.
La belleza se torna un tema complejo de tratar cuando la exponemos como estandarte.
A través de los siglos dichos cánones han cambiado profusamente y van de la mano de las necesidades económicas y pretextos sociales que de otra cosa.
¿En nombre de qué alguien es más bello que un feo? ¿Quién es más feo o fea que otro u otra? Si extremamos la indagación, vemos que los valores ligados a la belleza física son absolutamente relativos, convencionales.
¿Es más bella la piel negra o la blanca? ¿Es más bella una nariz atravesada por un hueso de animal o un labio con un aro de metal que una no tiene nada de eso? ¿Cuándo comenzamos a decir que algo es feo? ¿Es más bello un seno femenino que nunca usó sostén -como el de las mujeres de algunas tribus en el África negra-, flácido y caído casi hasta la cintura, o aquel que lleva muchas siliconas, como el de tantas mujeres occidentales, rígidos y firmes?
¿En causa de qué debemos regirnos por tantos patrones impuestos por una mafia mercadológica que, obliga a una persona como Malú Mercher a retraer sus palabras dejando de lado la crítica social que es su amplio derecho y que en cambio podría generar un beneficio social y de salud a muchas jóvenes que se martirizan día a día, asesinándose lentamente mientras dejan de comer emulando cadáveres ambulantes?
Nos encontramos con que la belleza física tal como hoy la concebimos es una mercadería más de consumo, representante de sociedades donde ya no se sabe qué hacer con el dinero excedente y con el tiempo libre y donde una vez satisfechas las necesidades primarias se impuso la ‘obligación’ de ser bellas/os según criterios fijados en forma impositiva; obligación que se traslada al Tercer Mundo creando procesos aberrantes.
La realidad es que estamos imponiendo la apariencia sobre la sustancia.
Estamos destruyendo la capacidad de nuestros conciudadanos y conciudadanas en pro de estándares mercadológicos, que matan inclusive a sus representantes.
Estamos llenos de noticias de modelos y actrices que día a día mueren de fallas cardiacas y complejos sistémicos que en realidad son muertes por hambre y destrucción de su organismo en pro de la apariencia.
Nuestros adolescentes emulan esos prototipos con más ferocidad y ahí nadie sale pidiendo disculpas, jamás ofrecen una explicación de que lo que se ve en pantalla simplemente no es real, y que dejar de comer, genera la muerte.
Nos corretean con impuestos exhorbitantes para que dejemos de fumar, alegando que el impuesto al tabaco es con la finalidad de resguardar nuestros pulmones pero no hacen nada con la campaña en pro de la anorexia en todas las televisoras, revistas e internet.
Créame que las niñas se mueren más rápido por andar queriéndose parecer a la Jolie, que por fumarse un cigarro a escondidas o de plano acabarse una cajetilla de un sentón.
Pero, realmente el sexo vende, y el producto es llamativo.
No solo nos usan como reses, si no que nos cortan, diseccionan y destruyen como una.
Lo triste es que las promesas de felicidad, no se cumplen, el mundo de alegría y satisfacción que se promete al ser delgadísima, alta y llena de retoques, no es satisfactorio en la realidad.
Y bien lo dijo:
La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.
George Sand
Auri sacra fames
Pero, eso lo digo yo



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