Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

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Por Lenin Humberto Solar Antonio
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En memoria de Isidro Hubenay Nucamendi Maza

El adiós a un amigo
Iniciamos el año con una baja ya que el pasado jueves 18 de diciembre del 2008, falleció en un accidente automovilístico el Director General del Diario El Labrador de Chiapas, Isidro Hubenay Nucamendi Maza, un gran amigo personal, así como lo es su hermano Lusteín Rafael Nucamendi Maza, quien ostenta el cargo de Sub-Director del mismo medio informativo, este último resultó gravemente herido en el accidente, aunque con esfuerzo y trabajo ya alcanzado la recuperación física.
    En esta primera columna del año, la quiero dedicar a Hubenay, por lo que sólo nos enfocaremos en hablar de lo que fue en vida y contarles un poco de cómo era él; como ya es de conocimiento popular, un servidor les colabora en la edición del diario que dirigía Hubenay y que sin duda estará ahora bajo la batuta de Lustein, a quien conozco mejor como Torito.
    No creo que alguien en la faz de la tierra tenga algún argumento negativo de Hubenay, puesto que como ya hemos dicho fue un padre excepcional, un esposo fiel, un hijo como pocos y un amigo inigualable, siempre estuvo para respaldar a su familia y amigos cuando estos lo necesitaban y siempre sabía como dar un buen consejo, aunque éste no sea el que precisamente quisieras escuchar, siempre fue claro y franco, aunque no siempre te gustara lo que te decía.
    Como padre fue alguien admirable, sus hijos lo adoraban porque sabía cómo tratarlos, aunque nunca dejo de educar a sus hijos de la mejor manera que él consideró, siempre tuvo tiempo para jugar con ellos y todo su tiempo libre se lo pasaba con ellos, sin olvidar que siempre que hablaba de sus hijos lo hacía con todo el amor que les tuvo, como al resto de su familia.
    Fue un ser imponente, recuerdo haberme acercado a él en su caja, al verlo ahí acostado, me dije que grande te ves, siempre imponente hasta en este momento tan doloroso sigues siendo grande mi buen amigo, y lo fue, nunca vi una congregación de periodistas y conocidos por motivo alguno, pero el decirle adiós era un motivo más que suficiente para que esto sucediera, siempre se dio a querer y muchos derramamos lágrimas de tristeza por su partida, aunque en el caso muy personal entendíamos que había mucho por hacer para no dejar que el suceso pasara desapercibido y esa es una de las razones de este escrito.
    Ciertamente su partida ha dejado un sinfín de lágrimas, corazones vacíos, aunque siempre dijo que a su muerte no se le llorara, sino todo lo contrario que se le recordara por sus acciones y por lo que había sido en vida, y eso haría que aquellos que lo quisieron en lugar de llorar por su partida, se alegrarían porque estaba en un lugar mejor y cuidando desde allá a su familia.
    A continuación una carta a Isidro Hubenay, con el respeto que merece y con el cariño que un servidor le tuvo a él y le tiene aún a su familia.
    Quizás no sé como decirte adiós, quizás aun no entiendo que te has marchado, hay tantas cosas que no pude decirte, como el cariño que tengo por ti y tu familia, mi buen amigo, siempre estuviste cuando te necesité y nunca me dejaste morir sólo, pasamos muchos ratos de diversión en la oficina y qué decir de esas charlas por la noche, que tan sólo eran una buena razón para filosofar.
    Es un adiós muy difícil y un adiós que nunca espera dártelo, ser yo una de las pocas personas y últimas personas que te vieron con vida, quizás me hace pensar que pude haber hecho algo para que no te marcharas, sin embargo, aun no hay razón para dejar de llorar tu muerte, ni las fechas ni los sueños.
    Mi buen amigo por el mundo no puedes preocuparte, tu familia y tus amigos ya nos estamos haciendo cargo de todos tus proyectos y sobre todo de sacar adelante El Labrador, que será de ahora en adelante nuestra bandera y la única razón por la cual nos moveremos en este mundo de peligros, en el que se ha convertido nuestra profesión, pero aunque muchos piensen que tu ausencia nos hará desistir la verdad es que el pensar en ti es lo que nos da la fuerza para seguir luchando por alcanzar la meta y eso es la inmortalidad en el gremio, misma que tú ya tienes.
    Sabes quiero contarte que el accidente donde lamentablemente falleciste, fue una suceso único para los medios de comunicación, no hubo medio de comunicación que no tocara el tema y qué decir de los políticos, de los tres niveles de gobierno, tuvieron a bien dirigir unas palabras en tu honor, como siempre lo dijiste, el día de tu muerte el mundo realmente se detuvo.
    Tu hermano, tus hijos, tu esposa y tus padres, están sanos, el torito con algunos golpes y secuelas de la cirugía a la que fue sometido, pero en recuperación, ya sabe de tu muerte y aunque el dolor lo invadió, tuvo la fuerza para decir que hay mucho que hacer en honor a ti, tus hijos como siempre de arriba abajo, tu sabes que por la edad no comprenden que tu ya no estarás con ellos, tu mujer y tus papás, tratando de recuperarse de tu ausencia y seguir con la vida, aunque ambos sabemos que no es fácil.
    Sabes amigo mío, ahora sí se cumplió, Este llanto es por un amigo que se fue, que se nos ha adelantado en el camino y que dios ha decidido tenerlo con él, allá cantará como lo hizo ayer; bueno Mochomo creo que hay mucho por hacer y no dudes que estaré siempre a lado del torito, saliendo adelante, hombro a hombro, como hermanos, algún día volveremos a estar todos juntos, no te olvides que me debes un luchita de esas que se van a extrañar en la oficina.
    Bueno por nuestra parte es todo, esperamos nos leamos la próxima, les dejo mi firma ****Coyote****

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