Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Tumba prehispánica en Querétaro, sin precedentes

El reciente descubrimiento en un deslave en el semidesierto de Querétaro podría tratarse de un sistema funerario no registrado hasta ahora
Querétaro (Notimex) l Análisis preliminares de un entierro de la época prehispánica que recientemente dejó al descubierto un deslave en el semidesierto de Querétaro, municipio de Peñamiller, advierten que podría tratarse del hallazgo de un sistema funerario no registrado hasta ahora por la arqueología.


Sus características particulares remiten a grupos sedentarios de la Gran Chichimeca que convivieron con pueblos prehispánicos de Mesoamérica, informó en un comunicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Al respecto, la arqueóloga Fiorella Fenoglio, responsable de la excavación, explicó que el depósito funerario tiene características que no corresponden a ningún tipo de enterramiento mesoamericano conocido, aunque es similar a otro entierro localizado hace seis años a ocho kilómetros de ese lugar.
Ello hace pensar en un patrón de entierros prehispánicos inédito; pero advirtió que se necesitan más excavaciones para verificar si existen más sepulturas iguales y poder asegurar que se trata de una práctica común de un grupo cultural.
La investigadora del INAH comentó que el entierro descubierto en diciembre pasado, corresponde a un joven que al morir tenía entre 15 y 18 años.
Fue sepultado con la mitad de una olla y de un huilanche (roca utilizada como metate) tapándole la cabeza y acompañado de cuatro herramientas elaboradas en hueso, al parecer dos punzones y dos pulidores para cerámica o estuco, comentó.
"Sobre los dos objetos que parecen ser punzones, se encontraron cientos de fragmentos de un material orgánico que podría ser papel o piel con pigmentos rojo, rosa, verde, blanco y amarillo, que indican haber estado plasmados con cierta combinación", precisó.
Fenoglio explicó que los materiales que acompañaban al personaje son propios de culturas sedentarias, no obstante que en la región, los entierros descubiertos por la arqueología pertenecen a grupos nómadas de cazadores recolectores, quienes habitaron en el semidesierto queretano desde tiempos más remotos.
Asimismo, destacó que esta sepultura es extraordinaria, no solo por los materiales que contenía, sino por el sistema funerario aplicado:
"Al parecer, quienes enterraron al joven aprovecharon una cavidad natural de la loma, la excavaron más profunda, calculamos un metro, de manera horizontal, -no vertical como estamos acostumbrados a ver las fosas-, y colocaron bloques de piedra para formar una especie de cueva, donde depositaron al fallecido junto con los objetos".
"Luego taparon el espacio; el tapiaje no lo encontramos porque el entierro quedó al descubierto en el perfil de la loma, como consecuencia de los deslaves y el escurrimiento de agua de lluvia, pero quedan señales en la estratigrafía (capas de tierra)".
Un dato importante en el contexto arqueológico, describió Fenoglio, es que en la pared de enfrente al perfil donde se recuperó el entierro, hay una parte de la estratigrafía que se rompe.
Es, decir, la formación natural de las capas de tierra está pareja y de pronto se ve una pequeña sección con piedras al parecer colocadas de manera intencional, como si estuviera tapiado un hueco.
"Queremos excavar para corroborar si se trata de otro entierro. De ser así, estaríamos frente a un sistema de enterramiento desconocido y comprobaríamos que esta área se utilizó para sepultar a la gente de esa manera", precisó.

 

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