Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Susto durante la foto de Chivas

Antonio Gallardo se desvaneció mientras se tomaba la fotografía oficial en el estadio Omnilife; fue atendido en el vestidor
Guadalajara, Jalisco (Agencias) l La vestimenta es blanca. Simboliza la paz. Cerca de cien jovencitos llevan ese color. "Párense alrededor de la República", les dice quien los organiza, a través de un megáfono. Niños y niñas siguen la indicación. El contorno del mapa de México, en el centro del campo, así, de repente, se llena de vida con seres que respiran ilusión.


En la salida del vestidor, los jugadores de Chivas esperan pacientes su ingreso a la cancha del estadio Omnilife para tomarse la fotografía oficial del Torneo Clausura 2012. Hay sonrisas. Hacen a un lado el cansancio provocado por el extenuante entrenamiento de las 08:30 horas. Ahora, sólo hay lugar para un ambiente de camaradería.
Cuando los pequeños terminan de acomodarse, la República Mexicana queda debidamente dibujada en el círculo central. El blanco de sus vestimentas contrasta con el verde césped sintético. Cada color es de un diferente matiz emocional: el primero simboliza la esperanza, el segundo encierra la pasión del futbol.
Pero en el centro del mapa hay un vacío. Los jugadores rojiblancos caminan hacia él. Llevan la camiseta de juego y el pants oficial. La mañana del último día de enero es fría. Ahí, los integrantes del plantel, acompañados de cuerpo técnico y directiva, forman un corazón.
Cuando todo está listo para la primera toma, la historia sale del guión programado. Antonio Gallardo se desvanece en medio de sus compañeros. Miguel Ponce levanta la mano para pedir atención. El Pocho junto a Édgar Mejía toman al caído. Intentan levantarlo. El kinesiólogo Luis Fossati y el doctor Narciso López llegan para ayudar.
Se llevan a Gallardo de inmediato. Lo cargan entre los cuatro. En la enfermería recibe atención. El ambiente que minutos era de sonrisas se vuelve de incertidumbre. Pasan 10 lentos minutos y el futbolista, repuesto después del desmayo, reaparece en la cancha. A paso lento, retoma su lugar. Lo mismo hacen los demás. Los niños lo reciben con entusiasmo. "¡Gallardo, Gallardo!", gritan. Tras el susto, el protocolo sigue adelante. Las fotografías se toman desde las perspectivas acordadas y el día termina sin nada que lamentar.
Tras la accidentada fotografía, el técnico Ignacio Ambriz, ya repuesto del susto, habla de los cambios que ha vivido en sus primeros días con el Rebaño Sagrado.

 

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