Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

ROSTRO ALTERADO

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El presidente Felipe Calderón Hinojosa regresa de una Visita Oficial a Washington, Estados Unidos, luego de sostener conversaciones con su homólogo Barack Obama “al más alto nivel”, sobre temas de interés común  que no es otra que la cooperación contra la delincuencia transnacional.
Y es que de allá para acá pasan armas, y de acá para allá pasan drogas: la frontera es porosa; pero no de manera gratuita, se insiste. Hay colusión de las policías que cuidan las garitas de acceso, de ambos lados. Eso queda claro.
Porque scanner, perros, personal, resonancias, en fin, tecnología y de todos modos, hay contrabando de armas y tráfico de drogas.
¿Cómo?
Los mandatarios de México y de Estados Unidos hablaron de la infraestructura fronteriza, facilitación comercial, cooperación contra la delincuencia transnacional organizada y el medio ambiente.
Pero ¿Hablaron o solo se escuchó la voz de un lado?
No sería nuevo que un gobierno panista sea proyanki; lo demostró sin pestañeos el ex presidente Fox y al momento, Calderón no ha alzado la voz para volver a plantear la necesidad de un tratado migratorio del que ni se mencionó absolutamente nada, salvo algo de “los retos que enfrenta la comunidad mexicana en Estados Unidos” -que integra la xenofobia- y la amplia gama de asuntos de las esferas regional e internacional.
En pocas palabras, todo para allá. Para acá los muertos, las familias desintegradas, la persecución de migrantes centroamericanos, aunque eso sí, para aquel lado la droga en cantidades faraónicas, porque se insiste: la droga pasa y con facilidad, de lo contrario ¿cómo contener a tantos millones de consumidores desesperados por su dosis?
Sería casi un asunto de estado.

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