Los asistentes lo pidieron al grito de ‘¡Gabo, Gabo, Gabo!’
México (Notimex) l No obstante los gritos de "¡Gabo, Gabo, Gabo!" de los asistentes a la Sala Nezahualcóyotl, del CCU, el escritor colombiano, Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, prefirió callar durante el Homenaje Nacional al escritor mexicano Carlos Fuentes.
El programa del ciclo "El arte de narrar", inscrito en el festejo por los 80 años de vida de Fuentes y 50 de la primera edición de su novela "La región más transparente", anunciaba originalmente la participación de García Márquez como Presidente Honorario y a Sealtiel Alatriste como presidente de la mesa.
Sin embargo, de última hora invirtieron papeles y Alatriste tomó la palabra.
Antes, frente a Fuentes, tomaron la palabra los escritores Nélida Piñón, Tomás Eloy Martínez, Sergio Ramírez, Juan Goytisolo y la Nobel de Literatura, Nadine Gordimer. Al finalizar todos esperaron en vano las palabras del autor de "Cien años de soledad".
"¡Gabo, Gabo, Gabo!" se escuchó en el foro del Centro Cultural Universitario (CCU), pero García Márquez no pronunció palabra, sólo se levantó de su asiento y a paso lento, apoyado en su bastón, salió de la sala acompañado de los demás participantes.
La brasileña Nélida Piñón afirmó que "México me da suerte. Soy un ser privilegiado y el arte es la razón de mi existencia. Escribo, como Carlos Fuentes, para ampliar el sentido de la vida, porque la escritura es la residencia del escritor en esta Tierra; bajo ese mito, se ubica, nace y desarrolla la estética de este oficio".
En su turno, el nicaragüense Sergio Ramírez destacó que "el del escritor es el más hermoso de todos los oficios, aunque existan otros más antiguos". Luego hizo una analogía entre fabricar un mueble y escribir una novela. "Lo entiendo así porque mi abuelo era un excelente ebanista, constructor de mesas y sillas".
Para Tomás Eloy Martínez (Argentina), lo más indicado fue hablar del arte de narrar de Fuentes, y de los muchos libros que relee con regular frecuencia, entre ellos "La muerte de Artemio Cruz", "La región más transparente" y "Aura", sobre todo, a las que calificó como obras "emblemáticas de las letras del mundo".
El español Juan Goytisolo improvisó y lo primero que vino a su mente fue que cuando conoció a Fuentes, en 1962, "fuimos a la Plaza Garibaldi y al Teatro Blanquita. Hubo copas, parranda y todo lo que dos jóvenes suelen buscar en una ciudad grande e impresionante como México".
Desde su perspectiva, la obra del homenajeado se puede definir como "El Océano de Fuentes", por su inmensidad y trascendencia de México para el resto del planeta. "Resalta en su trabajo que no se nutre del pasado, como muchos otros autores, porque libro que no habla del presente, no sobrevive".
Finalmente, Alatriste recordó que el homenaje que diversas instituciones públicas y privadas rinden a Carlos Fuentes tiene dos lecturas. Por un lado, dijo, se hace a un gran escritor y, por el otro, "él nos halaga con su participación, con la relectura de sus obras y con su presencia".













