Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Por casarse con un hombre que no es del ejido…

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Amalia dará la batalla a autoridades  ejidales que amenazan con desterrarla
Patricia Chandomí  l  Este 16 de marzo Amalia Vázquez Rodríguez está dispuesta a enfrentarse con las autoridades ejidales de su Ejido Bellavista del Norte, municipio de Frontera Comalapa quienes amenazaron con cortarle el agua a su madre, como castigo por apoyar a su hija, quien está privada de sus derechos de participación por haber contraído matrimonio con un hombre que no es del ejido.
La historia de Amalia comenzó en el 2009 cuando decidió regresar a su comunidad, de la cual salió forzada ante su situación económica “mi madre quedó viuda y no teníamos para comer, agarré valor y me fui para el norte a ganar un poco para poder sacar adelante a mi familia”.
Amalia se fue cuando tenía 16 años, en el lapso que vivió fuera de su ejido se casó con Reynaldo Rafael Valentín, originario del municipio Eduardo Neri, Guerrero, indígena hablante de la lengua náhuatl.
“De principio no nos molestaron, mi cuñado nos vendió un lotecito para vivir; pero después empezó el comisariado Eduardo Pérez Hernández con que mi esposo se tenía que ir porque no pertenece al Ejido, y salió con el artículo 37 del Reglamento Interno del Ejido que prohíbe el casamiento a las mujeres con hombres que no pertenezcan a él, aunque los varones sí pueden casarse libremente con mujeres de otros lados”, explicó Amalia.
El Centro de Derechos Humanos de la Mujer aclaró que el artículo 37 es nulo, ya que la Procuraduría Agraria rechazó su contenido, sin embargo, Pérez Hernández insiste en hacerlo válido.
El comisariado ejidal también ha privado de sus derechos ejidales a Maurilio Vázquez Hernández, cuñado de Amalia por haberle vendido a ésta un lote “a mi cuñado también le van a cortar el agua y eso que él es ejidatario”.
“Según el comisariado no me están sacando a mí, pero si él se va, (su esposo) es obvio que yo también me voy” aclara, Pérez Hernández se siente fuerte porque dice que tiene el respaldo de la Organización Proletaria Emiliano Zapata (OPEZ), su argumento para prohibir a las mujeres de su comunidad a casarse con hombres ajenos a ella es “evitar la violencia”.
“Si los malos están adentro del Ejido; los violentos los que atentan contra nuestros derechos de decisión, el comisariado está empeñado en sacar a mi esposo; la mayoría de los ejidatarios no están de acuerdo con él, pero este señor los amenaza con quitarles sus derechos de ejidatarios sino lo apoyan, yo sé que hay muchas mujeres que me apoyan en el ejido, pero tienen miedo”, señala Amalia.
Amalia desconoce si desde la fundación de su ejido se ha manejado con estos reglamentos, parece que depende del carácter y la buena disponibilidad del comisariado en turno para hacer valer los derechos de las mujeres.
Este caso no es el primero del ejido, en el 2000 Raymunda y Teresa emprendieron una batalla similar para ser reconocidas como avecindadas del ejido y con ello tener el derecho de vivir con su pareja perteneciente a otro lugar.
“Ellas también fueron acosadas por siete años creo, hasta que por intervención del Centro de Derechos Humanos de la Mujer en Chiapas fueron reconocidas como avencidadas y ya las dejaron vivir en paz con sus parejas”, manifestó Amalia.
Pérez Hernández es primo de Amalia, personalmente no le ha dicho nada promueve la idea de que sus acciones son por el bien de las mujeres del ejido; Amalia asegura que no se irá de la comunidad ni ella ni su esposo como quiere el comisariado; lo que tiene es una fortaleza mayor para evitar más atropellos de este tipo.
“Quiero ser un ejemplo para las mujeres de mi comunidad, que no tengan miedo de elegir libremente a su pareja; y también para las que están afuera porque fueron expulsadas por la misma causa, yo quiero que ellas puedan regresar a vivir en paz con sus esposos”, sostiene enérgica Amalia.
Esta luchadora ya envío una misiva al gobernador de Chiapas, al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos donde expone la misoginia, el machismo y la exclusión que viven las mujeres del ejido que deciden vivir con una persona ajena a la comunidad, hasta el momento no ha tenido una respuesta contundente de ni una de las tres autoridades.
“Que no digan que no se los advertí; este 16 de marzo como sea, yo voy a defender a mi madre para que no le quiten el agua y que lo sepan todos de una vez, no me voy a ir del ejido me quedaré a dar batalla”, concluyó.

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