México presenta un ensamble rico en especies de búhos, donde se distribuye un total de 32 especies de las cuales 18 se encuentran en Chiapas. Las más ampliamente distribuidas en el estado son el tecolote bajeño (Glaucidium brasilianum), el tecolote vermiculado (Megascops guatemalae) y el búho café (Strix virgata). La mayoría de las especies de tecolotes y búhos tienen una distribución restringida.
Sin embargo, las especies altamente restringidas son principalmente las especies de montaña de bosques húmedos y de neblina, como el tecolote barbudo que solo habita en los Altos de Chiapas y Altos de Guatemala, el búho leonado (Strix fulvescens) con distribución solo en la Sierra Madre de Chiapas y hasta El Salvador, y el tecolote canelo (Aegolius ridgwayi) con distribución limitada en los Altos de Chiapas y en el Tacaná, aunque se puede encontrar hasta Costa Rica, pero son especies muy raras.
De acuerdo a un estudio, de Paula Enríquez Rocha, investigadora del Departamento de Ecología y Sistemática Terrestre, Ecosur, Unidad San Cristóbal, titulado “Los búhos de Chiapas: Diversidad y Conservación”, Chiapas, Oaxaca y Veracruz son los estados más diversos en avifauna.
A pesar de esta elevada diversidad de aves en México, algunos grupos han sido escasamente estudiados.
Los búhos, tecolotes y lechuzas son aves que pertenecen al grupo llamado Strigiformes, que se encuentran distribuidas prácticamente en todo el mundo, excepto en la Antártida y en algunas islas oceánicas. Recientemente se han reportado aproximadamente 250 especies en todo el mundo. La gran mayoría de ellas son especies con distribución tropical y generalmente nocturnas, aunque existen especies crepusculares y pocas diurnas. Estas aves son especies depredadoras que cazan animales de otras especies para alimentarse, son organismos poco abundantes y algunos son muy raros.
Diversos estudios han permitido entender el papel que juegan las presas como factores limitantes en la dinámica de las poblaciones de los depredadores como los búhos, quienes son elementos importantes en la estructura y función de los ecosistemas. Algunas especies han mostrado ser sensibles a cambios o perturbaciones en su ambiente, por lo que pueden funcionar como elementos para detectar estas alteraciones. También han servido para conservar y proteger áreas silvestres y ecosistemas, además de determinar el tamaño de reservas naturales o áreas protegidas.
La pérdida del hábitat y la fragmentación han sido las principales amenazas para muchas especies de rapaces. Sin embargo, existen otros factores que están poniendo en riesgo a los búhos en algunas regiones del estado, como el uso extensivo de plaguicidas, el tráfico de especies para mantenerlas como mascotas, las colisiones con cables de luz, las cercas de púas y automóviles, la cacería o envenenamiento, y las creencias populares que los consideran aves de mala suerte o de mal agüero.
En Chiapas 11 de las 18 especies se encuentran en la Norma Oficial Mexicana con categorías de riesgo de conservación, de las cuales una especie es catalogada en protección especial, ocho amenazadas y dos en peligro de extinción. Debido a esta situación, es necesario incrementar el conocimiento biológico y ecológico de las especies de búhos y tecolotes para entender la variación en su distribución y abundancia, además de conocer cómo las poblaciones están respondiendo a los cambios ambientales y así proponer estrategias para su conservación.
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