
Jorge Moscoso Pedrero
El Congreso de la Unión es una de las instituciones más dinámicas y complejas de todas las que conforman el Estado Mexicano, en su seno se encuentran representadas las más diversas tendencias políticas e ideológicas del espectro político del país. Como en ninguna otra institución se polemizan posiciones y proyectos, la confrontación de las ideas y las diferencias manifiestas son la base del parlamentarismo y el debate democrático.
Los tiempos del partido único y del Poder Ejecutivo casi imperial han quedado atrás, aunque algunos aspiran a su retorno, el carácter independiente del Poder Legislativo, en la época actual tiene apenas trece años.
Poco tiempo hace, ambas Cámaras no cumplían las facultades que les confiere la Constitución General de la República, el trabajo legislativo era mero formalismo y los diputados no ejercían su derecho de presentar iniciativas y aprobaban sin discutir las iniciativas enviadas por el ejecutivo, por ello en la jerga popular se les tildaba de levantadedos.
Los órganos del gobierno interior en el caso de la Cámara de Diputados, se formaban por la llamada Gran Comisión que integraban las diputaciones de las entidades federativas y los sectores del PRI.
La administración era dirigida por un Oficial Mayor y un Tesorero General que a propuesta del presidente la Gran comisión nombraban a la mayoría de los funcionarios públicos que estaban al servicio del partido mayoritario.
La oposición en la Cámara tenía una presencia simbólica, primero mediante los diputados de partido y luego mediante la figura de la representación proporcional, el régimen presidencial continuaba dominando, hasta que inició su caída con la elección presidencial de 1988, y no fue sino hasta 1997, en que el PRI pierde la mayoría en la Cámara de Diputados y la presidencia de la república en el año 2000
Esos cambios transforman radicalmente el funcionamiento del Poder Legislativo que ahora debe aprender a ejercer las responsabilidades que tiene encomendadas constitucionalmente, pero que había abdicando de ellas, como lo son sus funciones de legislar, aprobar las contribuciones, el presupuesto y vigilar el desempeño de la administración federal.
El primer reto del “nuevo” legislativo será, cómo moverse en autonomía, y cómo lograr que las fuerzas que lo integran se pongan de acuerdo para gobernarse y colaborar con los demás poderes de la nación, al mismo tiempo que intenta profesionalizar a sus servidores públicos para poder realizar las actividades que le corresponden
Para ello la Cámara realiza reformas a su régimen interior, modifica sus órganos de gobierno y sus estructuras administrativas, construye centros de estudios e investigación, en adelante los legisladores deberán tener la capacidad de cuestionar las políticas públicas, entrar en comisiones al estudio de las iniciativas que les envíe el ejecutivo y las que de ellos mismo emanen.
Al mismo tiempo deberán aprender a caminar con tolerancia, negociando de manera permanente, poniendo en ejercicio las mejores prácticas de negociación y construcción acuerdos, por ello el Congreso, es un verdadero laboratorio para investigadores y académicos, y cada iniciativa que se aprueba o rechaza, trae atrás un largo proceso de negociación
Por ello en aunque el Congreso es aún adolescente, tiene en sus manos la posibilidad de instrumentar los cambios estructurales, en sentido progresista que requiere el país.



La trampa de género de Josefina Vázquez MotaLucía Lagunes Huerta*Aprovechando el trabajo de añ...
Patricia Chandomí (I)La niña que fue apartada a los once años con diez botellas de alcohol En ...
Leticia Burgos Ochoa*En días recientes la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvi...
Quién dice sí a las mujeresLucía Lagunes Huerta*Quién sí le apuesta a la ciudadanía de las m...
Legitimando nuestro enojoAlejandra Buggs Lomelí*Hablar de la salud mental de las mujeres desde un...