
(Quinta parte)
Jorge Moscoso Pedrero
Avisado por Amado Avendaño de la entrada del EZLN a San Cristóbal de Las Casas, de inmediato me comuniqué vía telefónica a la casa de Heberto Castillo, su esposa Tere contestó, y le pedí me comunicará con el Ingeniero, que era algo urgente, cuando contestó le dije textualmente, lo que Amado me había informado y que me había pedido que le fuera transmitido también a Cárdenas.
Me preguntó si me encontraba en Chiapas y le dije que no, que estaba en la Ciudad de México en casa de mi madre, me pidió que estuviese localizable y que de ser necesario él me llamaría, que no me fuese a regresar al estado sin antes establecer contacto.
Después le llamé a Gómez Maza que estaba en Tuxtla Gutiérrez, para saber cómo estaban y pensando que podría tener más información, me dijo sorprendido, que nada sabían que la ciudad pasaba el año nuevo de manera normal y que iba a informarse y luego nos llamaríamos.
Desde San Cristóbal de Las Casas se mandó la información a la redacción de los diarios nacionales e internacionales, la mañana del domingo dos de Enero, la mayoría de los mexicanos iniciaron el nuevo año, con la noticia de que en lugar de caminar hacia el primer mundo y a la prosperidad ofrecida por Salinas, por la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, amanecimos en medio de una sublevación indígena en el estado de Chiapas.
El periódico La Jornada de ese día da cuenta de los hechos y en su primera plana señala “Se proponen los alzados avanzar al D.F. y deponer a Salinas”, “Esta no es la guerrilla que pega y huye, sino pega y avanza” dice el comandante Marcos. “San Cristóbal y otras tres ciudades son ocupadas”. Las Margaritas, Altamirano y Ocosingo forman el cuadro.
Los miembros del EZLN con alrededor de mil efectivos, entrando a San Cristóbal, se apoderan de las instalaciones de la Procuraduría de Justicia del Estado y le prenden fuego al edificio, destrozan puertas y ventanales del edificio municipal y utilizan los muebles y archiveros como trincheras, destruyen archivos y documentos oficiales.
Saquean una farmacia y una tienda del ISSTECH, se apoderan de los vehículos del Ayuntamiento.
Instalan retenes en las carreteras de acceso a la ciudad, e inician ataques al cuartel militar de Rancho Nuevo, a unos cuantos kilómetros de la plaza del Ayuntamiento.
Debe destacarse que no molesta a ningún “Coleto”, ni saquean casas o violan mujeres, cuando que las anteriores sublevaciones indígenas, eran recordadas como exageradamente violentas y sanguinarias.
En el editorial del periódico arriba mencionado se fijaba la postura de sus directivos quienes señalaban textualmente “Cualquier violencia contra el estado de derecho, venga de donde viniere, tiene que ser en principio algo para condenar.”
“Pero si quienes encabezan el alzamiento chiapaneco se proponen, entre diversos objetivos, la remoción del Presidente de la República, vencer al Ejército Mexicano y avanzar triunfalmente hacia la capital, ya no se sabe donde empieza el mito milenario, dónde el delirio y donde la provocación política calculada y deliberada”.
Por su parte, los zapatista dan a conocer la Primera Declaración de la Selva Lacandona y expresan sus razones políticas e históricas, presentando lo que denominan el plan del pueblo mexicano que lucha por trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz.
Y en el primer punto de su plan de acción ordenan a sus tropas “Avanzar hacia la capital del país venciendo al ejército federal mexicano, protegiendo en su avance liberador a la población civil y permitiendo a los pueblos liberados elegir, libre y democráticamente a sus propias autoridades administrativas”.
Los enfrentamientos más fuertes se dan en Ocosingo y Rancho Nuevo de donde surgen reportes de decenas de combatientes muertos, de la cárcel de San Cristóbal son liberados 179 reos, en el tramo carretero que une el municipio citado arriba y San Cristóbal se presentan ataques diversos.
La percepción es que el conflicto crece y se extiende por toda la zona de los altos de Chiapas, con ese ambiente Heberto Castillo me llamó la noche del día lunes 3 de enero, me pidió asistir a una reunión en la casa de Cuauhtémoc al día siguiente por la mañana.
Asistí puntualmente a la cita y recuerdo la presencia de Muñoz Ledo, Adolfo Gilly, Miguel Álvarez, Graco Ramírez, Heberto Castillo y Cárdenas entre otros, el ambiente era de preocupación y discutían la gravedad de los sucesos y a dónde podría conducir al país ese movimiento y sobre la postura que debería asumir el PRD.
Algunos basados en publicaciones como la de La Jornada que afirmaba en ocho columnas “Combaten a 16 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez”, planteaba que el EZLN continuaba sus avance y podría pensarse como insistía Marcos que tratarían de llegar a la capital de la república.
Pedí la palabra para opinar en el sentido de que las declaraciones de llegar a la capital del país parecían más actos de propaganda política y que más bien yo tenía la impresión de que el EZLN abandonaría las cabeceras municipales y se plantearía una retirada a las zonas de seguridad de donde provenía.
Señalé que había que confirmar la nota publicada porque me parecía poco probable que se estuviesen librando combates a 16 kilómetros de la capital y propuse que buscásemos otra fuente de información, llamando a Tuxtla, al Doctor Gilberto Gómez Maza, mismo que nos indicó que no había ningún dato que confirmara esa versión.



La trampa de género de Josefina Vázquez MotaLucía Lagunes Huerta*Aprovechando el trabajo de añ...
Patricia Chandomí (I)La niña que fue apartada a los once años con diez botellas de alcohol En ...
Leticia Burgos Ochoa*En días recientes la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvi...
Quién dice sí a las mujeresLucía Lagunes Huerta*Quién sí le apuesta a la ciudadanía de las m...
Legitimando nuestro enojoAlejandra Buggs Lomelí*Hablar de la salud mental de las mujeres desde un...