Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

¡68 AÑOS DE INJUSTICIA!,

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Enrique Carbonell Chávez.
El pasado 8 de enero en la Ciudad de México, el gobernador de Michoacán Leonel Godoy Rangel participó como ponente en la Mesa “Las Entidades Federativas y las Relaciones Internacionales” dentro del marco de la XXI Reunión Anual  de Embajadores y Cónsules, evento organizado por la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ahí fueron analizadas propuestas para la creación  y  aplicación de políticas públicas orientadas a este sector. 
El mandatario “Purépecha” fue invitado a participar en este evento, en reconocimiento al intenso trabajo que ha venido realizando en materia de políticas públicas para migrantes, tema del que es considerado como uno de los pioneros a nivel nacional y un referente internacional por ser el primer estado de Latinoamérica, en brindarle educación a los paisanos que radican en Estados Unidos, además de las relación estrecha con otros países por la actividad económica y de exportación de productos agrícolas desde el puerto de Lázaro Cárdenas.
Y como antecedente de esa ardua labor de promotor de acciones a favor de los mexicanos en el exterior, es que entre otras diversas acciones, se le distingue por su insistencia para llevar a cabo una reforma migratoria de manera urgente, comprometida especialmente con los migrantes que radican en Estados Unidos.
Toda vez que el mandatario michoacano ha argumentado que habrá que hacer presión e insistir a la administración de Barack Obama, para lograr un Acuerdo Migratorio en el que se respeten los derechos humanos de los connacionales. Según lo declaró recientemente a las autoridades educativas y de gobierno, durante la celebración del Día del Migrante, en la ciudad de Morelia, Mich. Evento en el que se tomó protesta al Consejo Consultivo Migratorio; y en donde ratificó que “su administración buscará por todos los espacios y sectores promover una reforma migratoria en favor de los mexicanos”.
Y más concretamente, advirtió que: “Hay que seguir insistiendo al gobierno norteamericano sobre un acuerdo migratorio que impida lo que ocurrió con los ex braceros, que estaban en un estado de indefensión laboral, que no les permitió gozar de los privilegios, de la seguridad social que les correspondía”. A su vez, recalcó la necesidad de que el gobierno de Estados Unidos otorgue y busque modificar las garantías de la Constitución “a todos los seres humanos que radiquen en la Unión Americana”.
Así mismo, se reconoce que el Jefe del Ejecutivo michoacano ha apoyado permanentemente a las  organizaciones de los colectivos de migrantes, que buscan garantizar los derechos de los paisanos en Estados Unidos. Y que incluso, ha puesto especial énfasis a fin de evitar que dichas organizaciones se conviertan en “apéndices” de los partidos políticos, ni de instituciones de gobierno.
Con dichos antecedentes a favor de nuestros connacionales, presentó su ponencia ante la secretaria de Relaciones Exteriores  Patricia Espinosa, más de ciento cincuenta Embajadores y Cónsules de México en el exterior, y los gobernadores de Veracruz y de Guanajuato
Al respecto, permítame definir que la cuestión de los migrantes ya acarreó ¡68 años de injusticia! Desde que Franklin D. Roosevelt y Manuel A. Camacho, presidentes de EEUU y México respectivamente, firmaron el Tratado de Braceros el 23 de julio de 1942. Por lo que, los sobrevivientes de esta experiencia aún están reclamando pagos de salarios adeudados.
Injusticia inexcusable que hace prever que por lo menos se les adeudarían más de 500 millones de dólares, según la Organización bancaria denominada “Bracero proa”, organización binacional encargada de tratar de reclamar y recuperar la deuda multimillonaria; y de la que las autoridades mexicanas, como el propio Congreso de la Unión, no han tenido la voluntad -desde Fox-, para solventar y resarcir sus pagos a los que ahora aun sobreviven, o sus beneficiaros. Ya que han argumentado, mas aun las norteamericanas, “desconocer”, o no tener pruebas.
Sirva también el comentario de este suceso histórico, para decirle que mi padre Don Alfonso Carbonell Javier (QEPD), fue uno de los millones de trabajadores mexicanos que fueron en auxilio de la Unión Americana, (se calcula que fueron unos cinco millones de braceros que participaron en el Proyecto que culminó en 1964), misma que participaba en la Segunda Guerra Mundial.
Así es que, junto con sus compatriotas, hizo engrandecer a esa nación que mal les pago con el tiempo, y en donde, según nos contaba emocionado, lo honraron para entonar el Himno Nacional un 15 de Septiembre, en el Condado de San Pablo, Minnesota. Ahí, nos relataba, se llenaron de orgullo por ser mexicanos y al mismo tiempo desearon volver a su terruño entrañable cuanto antes, con sus familiares y amigos (En ese entonces generalmente no desbaban quedarse por allá, o bien su contrato fenecía).
Sentimiento de nacionalismo y mexicanidad que se manifiesta actualmente en nuestros paisanos que están padeciendo lamentablemente la crisis de la Unión Americana; por lo que desde aquí, desde su añorada tierra, les mandamos nuestra más sincera solidaridad y aprecio.

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