
Yolanda Pardo
Persiguió un ideal y lo alcanzó; tuvo un sueño y lo realizó. Se apartó de todo lo que ya había conseguido, para empezar de cero hasta lograr su meta y después compartirla.
Le robaba horas al descanso y al esparcimiento, para dedicarse de tiempo completo a sus investigaciones, y después también para la planeación y desarrollo de sus diplomados.
A lo único que le temía, era al hecho de estar equivocado, pero la misma ciencia le dio la razón. Sólo que como hombre visionario que era, se adelantó a los tiempos y a las necesidades y fue incomprendido y hasta perseguido por la “jauría” como él llamaba a toda esa parafernalia que lucra con el dolor humano, convirtiendo a las enfermedades en un productivo pero lamentable negocio.











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