
Rafael Alfonso Serrano Cancino
La ciudadanización de la política es la vía de toda democracia.
Desde la independencia hasta ahora, en México el gobierno ha monopolizado al Estado, a tal punto que coloquialmente los nombramos sin diferenciarlos; siendo que el Estado somos la sociedad nacional en su conjunto y las instituciones, ambos componentes estructurados en un sistema jurídico político y el gobierno,
es el responsable de administrar al Estado sexenalmente y si el gobierno es un mal administrador, tenemos el derecho constitucional de cambiarlo, pero como está monopolizado el Estado, el gobierno es inamovible; he ahí la realización necesaria de un movimiento social representativo para ciudadanizar al Estado, devolverlo a su legítimo dueño, algo tan anhelado en este país vilmente golpeado y ultrajado por las huestes y elites políticas y económicas; así que sugiero que no intentemos forzar el cambio con una estructura jurídico política ya a punto de colapsarse, sino promover un verdadero cambio, que incluyen seis puntos: 1. Realización de un congreso constituyente, copiamos constituciones, la que nos rige no emanó de la decisión soberana del pueblo y se requiere que se eliminen privilegios y estamentos de una elite que se beneficia de la desigualdad y pobreza que aqueja a México; 2. Construir el Estado parlamentario Mexicano para terminar de tajo con el presidencialismo y optar por una tendencia de todas las sociedades nacionales contemporáneas: el parlamento, y no olvidemos que el México rural es regido por una asamblea, que es una forma en todo sentido parlamentaria; 3. la democratización de los cabildos municipales que permitan ciudadanizar la política desde lo local y para que éstos dejen de ser cotos de poder de los alcaldes y partidos, hay que acercarlos al pueblo; 4. obligación del Estado de atención integral y con equidad a la niñez, como estrategia que corte con el circulo vicioso de reproducción de la pobreza, no esperemos que un niño criado en la pobreza, la ignorancia, la violencia y la exclusión sea similar a Gandhi; 5. Revisión de convenios internacionales del Estado Mexicano, muchos de éstos firmados en condiciones de desventaja y que afecta la soberanía nacional; 6. Formular un modelo de desarrollo económico solidario y endógeno en armonía con el medio ambiente, para que se atienda primero a la sociedad nacional, luego a la sociedad nacional y al último a la sociedad nacional, tal como lo hacen todas las naciones desarrolladas. Creo que estos seis puntos le darían un verdadero cambio al quehacer político nacional.
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