Los pocos avances en materia de conservación de recursos naturales a nivel mundial reflejan el bajo nivel de interiorización y concientización de la necesidad de conservar, así como lo difícil y complejo que resulta, tanto para los productores como para los consumidores emprender acciones en ese sentido. Y no se diga, la rigidez de los mercados y de las políticas públicas que inciden en sentido negativo. No debería ser así en un contexto de abundancia de acuerdos supranacionales, de leyes nacionales y de recursos destinados para restaurar el ambiente.
Un par de ejemplos de los convenios más relevantes a nivel global, ampliamente difundidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU), pueden servir de muestra de que hay instrumentos importantes para la conservación, pero aun así no se logra avanzar a la velocidad que requieren los desequilibrios ambientales: el Convenio sobre diversidad biológica y el Convenio marco sobre cambio climático.
Sólo por citar un dato que espanta, la actual tasa de deforestación a nivel mundial sobrepasa los catorce millones de hectáreas que generan 2 mil millones de toneladas de bióxido de carbono —uno de los gases causantes del cambio climático. Un 25% de emisiones de ese gas proviene precisamente de la deforestación—. De las regiones con mayor tasa de deforestación destaca América Latina, según la FAO, solamente Brasil deforestó 3 millones 103 mil hectáreas en 2008. Pero los bosques no sólo son importantes por ese servicio que prestan, sino también porque albergan nada más y nada menos que el 90% de la biodiversidad terrestre, estabilizan el clima, permiten la recarga de acuíferos a nivel de cuenca y evitan los negativos procesos de erosión.
Mientras tanto en el ámbito nacional, leyes, reglamentos y decretos buscan promover un cambio de ruta que permita heredar a las generaciones futuras un acervo mínimo de recursos naturales. Para ello se destinan abultados montos de recursos financieros cuyo magro impacto no logra ni resarcir, ya no digamos mitigar, los efectos negativos acumulados.
Hay al menos tres leyes que tienen que ver con los recursos naturales y el ambiente: Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, Ley de Desarrollo Rural Sustentable, y la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.
De ellas se desprende uno de los programas más importantes del gobierno federal, el de reforestación, que paradójicamente tiene muy poco impacto y en definitiva no logra evitar la deforestación que se calcula en 700 mil hectáreas por año. Solo para darnos una idea del tamaño del problema y de la incoherencia institucional, citamos textualmente al ex director de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), Luis Miguel Casas, quien sugiere que para lograr avances sólidos en materia forestal se debe “reestructurar la Comisión Nacional Forestal para que pueda cumplir con sus responsabilidades, de manera complementaria y coherente con los sectores productivos para evitar los conflictos de política pública que desembocan en las elevadas tasas de deforestación que padece México”.
Por otro lado, en Chiapas podemos contar con los dedos de las manos los proyectos colectivos que han tenido éxito en la conservación. ¡Y vaya¡ que han sido esfuerzos de comunidades y ejidos que han decidido emprender, no sin riesgos, acciones de protección, aprovechamiento y ampliación de sus acervos de recursos naturales. Para lograrlo han decidido mantener usos y acciones colectivas en el manejo y control de sus bosques, es decir, han ido en sentido contrario a lo que dicta el mercado y el propio gobierno: ejercer la privatización de sus recursos. Claro está, no todo es logro de este amplio y marginado sector rural, hay que decir que es resultado también de los esfuerzos de la sociedad civil que ha pugnado para ampliar la base de áreas protegidas como puede observarse a continuación.
Localización de áreas y proyectos de conservación en Chiapas
Fuente: elaboración propia en base a resultados de proyectos de investigación: 2006-2009
Cuadro 1. Estructura de la conservación en Chiapas
Reservas de la biosfera Superficie total Porcentaje conservado con selva (25%) Porcentaje conservado con bosques (10%) Superficie ocupada por comunidades y ejidos
El Ocote 101,288.00 25,322.00 10,128.80 65,837.20
La Encrucijada 144,868.00 36,217.00 14,486.80 94,164.20
La Sepultura 167,310.00 41,827.50 16,731.00 108,751.50
El Triunfo 119,177.00 29,794.25 11,917.70 77,465.05
Montes Azules 331,200.00 82,800.00 33,120.00 215,280.00
Lacan Tun 61,874.00 15,468.50 6,187.40 40,218.10
Volcán Tacaná 6,378.00 1,594.50 637.80 4,145.70
Parques nacionales
Cañón del sumidero 21,789.00 5,447.25 2,178.90 14,162.85
Lagunas de Montebello 6,022.00 1,505.50 602.20 3,914.30
Palenque 1,772.00 443.00 177.20 1,151.80
Monumentos naturales
Yaxhilán 2.62 0.66 0.26 1.70
Bonampak 4.36 1.09 0.44 2.83
Áreas de protección de flora y fauna
Agua Azul 2.58 0.65 0.26 1.68
Chan kin 12.19 3.05 1.22 7.92
Metzabok 3.37 0.84 0.34 2.19
Nahá 3.85 0.96 0.38 2.50
Fuente: Elaboración propia con base a); CONANP, (2007-2009); INEGI, (2000-2007-2009).
Cuadro 2. Estructura de la conservación en Chiapas
Conceptos y Variables Superficie agrícola Superficie con pastos, natural e inducido Superficie con pastos cultivados Superficie con bosque Superficie con selva Superficie con otro tipo de vegetación
Superficie total 2,858,046.00 363,308.00 1,517,730.00 663,095.00 708,913.00 107,435.00
Superficie con régimen convencional 2,771,660.93 363,212.50 1,517,730.00 566,924.31 468,486.26 107,435.00
Superficie con régimen de conservación 86,385.07 95.50 0.00 96,170.69 240,426.74 0.00
Temporal 1,223,427.00
Riego 116,889.00
Pastizal 363,308.00 1,517,730.00
Superficie sembrada con café 79,152.00
Superficie sembrada con cacao 2,940.00
Superficie sembrada con hortalizas 1,803.80
Granos y hortalizas 501.27
Mango y otros frutales tropicales 1,988.00
Acahuales mejorados 56.50
Cercos vivos 3.00
Sistema Taungya 35.50
Superficie de bosques ANP 96,170.69
Superficie de selvas ANP 240,426.74
Superficie ANP, ocupada por ejidos y comunidades 625,109.52
Sin conservación 96.98 99.97 100.00 85.50 66.09 100.00
Con conservación 3.02 0.03 0.00 14.50 33.91 0.00
Fuente: Elaboración propia con base a Fondo Bioclimático, (2001); FAO, (2005); CONANP, (2007); INEGI, (2000-2007) Anuarios estadísticos por entidad federativa.
Si bien, todo ello ha sido necesario, para nada es suficiente. Se requiere profundizar y emular esas actitudes y acciones, no sólo en el campo sino también en la ciudad. Para proteger los recursos naturales y el ambiente debemos cuestionarnos ¿por qué resulta tan complicado cambiar nuestras estructuras productivas y de consumo? Si logramos responder, de seguro ahí encontraremos verdaderos motivos para que realmente podamos impulsar acciones de conservación, protección y cuidado del ambiente y en verdad, genuinamente podamos festejar el día mundial del medio ambiente.
Agregalo como Favorito
Compartir
Enviar email
Hits: 950
Comentarios (1)

Escribir comentario

Jaime ArizmendiPrende PRI Hoguera Contra Reducción de Pensiones del IMSSQuieren que Trabajadore...
Tina Rodríguez Nuestra sociedad se ha empeñado en marginar a la mujer tanto de las labores produ...
Doña Trini y América del Valle, mujeres resilentes Lucía Lagunes Huerta * Doña Trini, siempre ...
