Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

En los últimos 50 años en México…

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Ha disminuido 80% el agua disponible por habitante

  • De los 653 acuíferos que existen en México, 101 están sobreexplotados, advierte el INEGI
  • De acuerdo con el inventario nacional de plantas potabilizadoras, en 2008 existían 604 plantas en operación

Ángeles Mariscal l En el marco del Día Mundial del Agua, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que en México existen 653 acuíferos, de los cuales actualmente 101 están sobreexplotados. La disponibilidad de agua por habitante ha disminuido en un 80 por ciento durante los últimos 50 años.
Estos últimos proporcionan cerca de 37 por ciento del agua subterránea destinada a todos los usos, mientras que el agua que se recarga, representa el 17.3 por ciento del total del agua disponible.
La dependencia detalló que el Día Mundial de Agua tiene su origen en 1992, en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, realizada en Río de Janeiro, Brasil.
Ahí la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó a partir de 1993, el 22 de marzo de cada año para promover entre los países miembros actividades orientadas a fomentar la comprensión de la importancia que tienen los recursos hídricos para el desarrollo, el bienestar social y los ecosistemas del planeta, apelando para ello a las recomendaciones del capítulo sobre Agua Dulce de la Agenda 21 o Cumbre de la Tierra. En este marco el INEGI, integró un análisis de la condición que guarda el agua en el país.
A continuación el informe:
México  ha sido dividido en 13 Regiones Hidrológico-Administrativas debido a que las cuencas son las unidades básicas de gestión de los recursos hídricos, esto con el fin de organizar la administración y preservación de las aguas nacionales, labor que realiza La Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El país se puede dividir en dos grandes zonas: la primera está integrada por la norte, centro y noroeste, donde se concentra 77 por ciento de la población y se genera 87 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), pero únicamente ocurre el 31 por ciento del agua renovable. La segunda zona está integrada por  la sur y sureste, donde habita 23 por ciento de la población, se genera 13 por ciento del PIB y ocurre el 69 por ciento del agua renovable.
Disponibilidad natural media de agua
Anualmente México recibe alrededor de 1,488 miles de millones de metros cúbicos de agua en forma de precipitación, 72 por ciento se evapotranspira y regresa a la atmósfera, 25.4 por ciento escurre por los ríos y arroyos, y 5.3 por ciento se infiltra al subsuelo y recarga los acuíferos.
En 2007, el país tenía una disponibilidad natural media de 458 mil millones de metros cúbicos de agua dulce renovable, también denominada disponibilidad natural media. Se tienen 49 mil 744 millones de metros cúbicos de agua que se importan de otros países y se exportan 432 millones de metros cúbicos.
La disponibilidad natural media per cápita, que resulta de dividir el valor nacional entre el número de habitantes, ha disminuido de 18 mil 035 metros cúbicos por habitante al año en 1950; a  cuatro mil 312 en el 2007.
Precipitación media
En 2008, la precipitación media anual en México fue de 900.7 mm, mientras que en 2000 fue de 765.2 mm. Adicionalmente, también se puede observar que en el mes de julio se presentan en promedio las mayores precipitaciones, resaltando para el año 2008, una precipitación promedio anual de 197.8 mm, en contraste con el mes de noviembre, en el cual se registró una precipitación promedio anual de 10.1 mm.
Aguas superficiales
Los ríos y arroyos del país forman una red hidrográfica de 633 mil kilómetros, en la que destacan  50 ríos principales por los que fluye 87 por ciento del escurrimiento superficial del país y cuyas cuencas cubren 65 por ciento de la superficie continental, de acuerdo con datos de Conagua.
Dos terceras partes del escurrimiento superficial pertenecen a siete ríos: Grijalva-Usumacinta, Papaloapan, Coatzacoalcos, Balsas, Pánuco, Santiago y Tonalá. El área de sus cuencas ocupa 22 por ciento de la superficie nacional. Los ríos Balsas y Santiago pertenecen a la vertiente del Pacífico y los otros cinco a la vertiente del Golfo de México. Por la superficie que abarcan, destacan los ríos Bravo y Balsas, y por su longitud los ríos Bravo y Grijalva-Usumacinta. En la vertiente interior sobresalen los ríos Lerma, Nazas y Aguanaval.
México comparte ocho cuencas con los países vecinos: tres con los Estados Unidos de América (Bravo, Colorado y Tijuana), cuatro con Guatemala (Grijalva-Usumacinta, Suchiate, Coatán y Candelaria) y una con Belice (Río Hondo).
Aguas subterráneas y sobreexplotación de acuíferos
Las aguas subterráneas son cada vez más importantes debido a la magnitud del volumen utilizado por los diferentes usuarios; cerca de 37 por ciento (28.9 miles de millones de m3/año) del volumen total concesionado es para usos consuntivos, es decir, agrícola, abastecimiento público, industria autoabastecida y termoeléctricas.
Para fines de administración del agua subterránea, el país se ha dividido en 653 acuíferos. En 30 años el número de acuíferos sobreexplotados ha ido en aumento; en 1975 había 32 acuíferos en esta situación, últimamente existen 101. De éstos se extrae 36.6 por ciento del agua subterránea para todos los usos, mientras que el agua que se recarga o infiltra representa 17.3 por ciento  del total del agua disponible.
Entre los problemas que propician la sobreexplotación se encuentra la disminución de las reservas de agua subterránea a un ritmo cercano a 6km3 por año, problemas asociados al hundimiento del subsuelo y fracturas que generan grietas que dañan las edificaciones.
Con la sobreexplotación se extrae agua con mayor concentración de sales a medida que aumenta la profundidad de extracción, lo cual se vuelve más crítico en el caso de los 17 acuíferos que registran intrusión marina y en otros 17 que contienen agua salobre o que se localizan en suelos salinizados.
Infraestructura hidráulica
México es un país con gran tradición hidráulica, desde los inicios de la Comisión Nacional de Irrigación hasta nuestros días, se han construido grandes obras de infraestructura hidráulica; presas de almacenamiento, acueductos, plantas potabilizadoras y plantas de tratamiento de aguas residuales.
Esta infraestructura cuenta con cuatro mil presas de almacenamiento y 6.46 millones de hectáreas de riego, de las cuales, 3.50 millones corresponden a 85 distritos de riego y 2.96 millones a más de 39 unidades de riego. Los distritos de riego son proyectos desarrollados desde 1926, incluyen vasos de almacenamiento, derivaciones directas, plantas de bombeo, pozos, canales y caminos, la productividad de estos depende de las condiciones meteorológicas.
Las unidades de riego son operados por pequeños propietarios, por su complejidad, no se cuenta con información actualizada. Y por último los distritos de temporal tecnificado ocupan el 2.74 millones de hectáreas (42 por ciento) en ellos se construyó obra hidráulica para el desalojo de los excedentes de agua. Se tienen 604 plantas potabilizadoras en operación; 1,833 plantas de tratamiento de aguas residuales municipales y dos mil 082 plantas de tratamiento de aguas residuales industriales en operación, así como tres mil kilómetros de acueductos.
De las cuatro mil presas, 667 están clasificadas como grandes presas. La capacidad de almacenamiento de todas las presas es de 150 mil millones de metros cúbicos, 52 de las cuales concentran 70 por ciento del almacenamiento total del país. Las cinco más grandes son: La Angostura y Malpaso (ubicadas en Chiapas), Infiernillo (Guerrero y Michoacán), Temascal (Oaxaca) y Aguamilpa (Nayarit). Como el volumen de almacenamiento depende de la precipitación y el escurrimiento en las distintas regiones del país, el caudal almacenado es variable año con año.
Las obras del Acueducto II de Querétaro, El Realito, en San Luis Potosí y El Zapotillo, en Jalisco, están enfocadas a garantizar el abastecimiento de agua potable a futuro de importantes centros de población y además permitirán la sustentabilidad de los acuíferos, mediante almacenamientos subterráneos de agua.
La presa El Purgatorio en la cuenca del río Verde, con una capacidad de 7m3 por segundo para la zona conurbada de Guadalajara. Esta obra junto con la de El Zapotillo está vinculada al programa de sustentabilidad de la cuenca Lerma-Chapala, la cual será importante para la recuperación del Lago de Chapala.
Actualmente se está construyendo el Túnel Emisor Oriente, catalogado como una de las obras de desagüe más importantes del mundo. La obra consiste en un túnel subterráneo de 62 km de longitud, siete metros de diámetro y una capacidad de 150 metros cúbicos por segundo para desalojar las aguas pluviales y residuales, así como eliminar el riesgo de grandes inundaciones en la Ciudad de México.
Agua virtual en México
El agua virtual se define como la cantidad total de este líquido que se utiliza o integra a un producto, bien o servicio. Por ejemplo, para producir un kilogramo de trigo en México se requieren, en promedio mil litros de agua, mientras que para llevar un kilogramo de carne de res a la mesa de una persona, se requieren 13 mil 500 litros.
En 2007, México exportó cinco mil 936 millones de m3 de agua virtual, e importó 33 mil 977 millones de m3, es decir, tuvo una importación neta de 28 mil 041 millones de metros cúbicos. De esta cantidad, 57 por ciento está relacionado con productos agrícolas, 36 por ciento con productos pecuarios y siete por ciento con productos industriales.
Los tres productos con mayor volumen de agua virtual que se exportaron en 2007, fueron los frutos comestibles, con 1,042 millones de metros cúbicos, las carnes y despojos comestibles con 767 millones de metros cúbicos y las legumbres y hortalizas con 740 millones de metros cúbicos.
Los productos industriales exportados con mayor volumen de agua virtual, fueron de la industria siderúrgica, con 656 millones de metros cúbicos y la industria del petróleo con 155 millones de m3.
Por otro lado, los tres productos con los cuales se importó una mayor cantidad de agua virtual, fueron los cereales con 11 mil 367 millones de metros cúbicos; las carnes y despojos comestibles con 10 mil 046 millones de metros cúbicos y las semillas y frutos con 6 mil 815 millones de metros cúbicos.
Tratamiento y reúso de aguas residuales
Las descargas de aguas residuales se clasifican en municipales e industriales. Las primeras son manejadas en los sistemas de alcantarillado municipal y urbano, mientras que las segundas son descargadas directamente a los cuerpos receptores de propiedad nacional, como es el caso de la industria autoabastecida.
Se estima que en el año 2008 en México se reutilizaron cinco mil 051 millones de metros cúbicos. De los cuales, la agricultura ocupa el primer lugar en el reuso de aguas municipales; la industria el segundo sitio y las termoeléctricas el tercer lugar. En el reuso de agua de origen industrial (no municipal) destacan las aguas residuales de los ingenios azucareros en el cultivo de la caña, principalmente en el estado de Veracruz.
En 2008, el agua residual municipal generada fue de 235.8 m3/s; mientras que el agua residual municipal colectada fue de 208 m3/s. La meta establecida para el año 2012 es tratar el 60 por ciento del volumen total de aguas residuales colectadas en los sistemas de alcantarillado.
En 2008, las 1,833 plantas municipales en operación dieron tratamiento a 83.6m3/s, que representan 40.2 por ciento de los 208 m3/s recolectados en los sistemas de alcantarillado. En este mismo año la industria trató 33.7 m3/s de aguas residuales en 2,174 plantas industriales (2,082 en operación).
Aunque en los últimos 11 años el volumen de agua tratada casi se ha triplicado, 61.7 por ciento del caudal recolectado aún es depositado en los cuerpos receptores sin tratamiento alguno. El 22.7 por ciento de las plantas de tratamiento en operación se encuentran en Durango, Chihuahua, Sinaloa y Aguascalientes.
Las dos mil 174 plantas de tratamiento de aguas residuales industriales en operación registraron una capacidad instalada de 56.7 m3/s, y trataron un caudal de 33.7 m3/s, principalmente a través de tratamiento secundario; que consiste en la remoción de materiales orgánicos coloidales y disueltos. Veracruz, Nuevo León y el Estado de México, registran los mayores caudales de agua industrial tratada.
Desde el punto de vista de la sustentabilidad, la calidad del agua y el tratamiento del agua residual son importantes para el cuidado de la salud humana y el equilibrio de los ecosistemas.
Agua y salud
El acceso a agua de buena calidad, en cantidad suficiente y a un costo accesible, salvaguardado en el derecho humano al agua, así como la disponibilidad de un saneamiento digno, han estado en las preocupaciones centrales del Día Mundial del Agua y de los foros internacionales.
De acuerdo con la Secretaría de Salud, las enfermedades infecciosas intestinales en 2007 existieron en 5.533 millones de casos, para el 2008 disminuyó a 5.479 millones de casos. Las principales causas de estas enfermedades en el último año son: virus y otros organismos (4.6 millones de casos), Paratifoidea y Salmonelosis (119.7 mil casos), la Fiebre Tifoidea (44.8 mil casos) y la Intoxicación alimentaria Bacteriana y la Shigelosis, con 36.7 mil y 12.7 mil casos, respectivamente.
No obstante esta situación, se ha reducido la tasa de mortalidad asociada a enfermedades intestinales infecciosas en menores de cinco años, al pasar de 122.7 defunciones en 1990 a 14.7 en 2006. Sin embargo, en entidades con bajas coberturas de agua y drenaje como Oaxaca y Chiapas se registraron entre 30 y 40 defunciones en niños de esta edad en el mismo año, de acuerdo con la Secretaría de Salud.
Por otra parte el problema de la falta de recolección y tratamiento de una parte de las aguas residuales ha derivado en problemas de insalubridad, de alteración del equilibrio ecológico de los cuerpos receptores y de la posible contaminación de las fuentes de abastecimiento superficiales y mantos acuíferos.
La provisión de agua potable y de saneamiento es un factor significativo en la salud de la población, especialmente entre la infantil. El acceso al agua potable y al saneamiento adecuado son elementos cruciales para la reducción de la mortalidad y morbilidad entre la población menor de cinco años, en la disminución tanto de la incidencia de enfermedades de transmisión hídrica como la hepatitis viral, fiebre tifoidea, cólera, disentería y otras causantes de diarrea, así como posibles afecciones resultantes del consumo de agua con componentes químicos patógenos, tales como arsénico, nitratos o flúor.
En México, en el caso de las enfermedades diarreicas, la mortalidad infantil se ha reducido como resultado de diversas acciones e intervenciones en salud pública 1, entre las que se encuentran: la distribución de suero oral (a partir de 1984), las campañas de vacunación (a partir de 1986), programas de apoyo (a partir de 1991), y el incremento de las coberturas de agua potable, alcantarillado y saneamiento, que reducen la exposición a los agentes patógenos. A estos factores se añaden los de higiene, educación, acceso a los servicios de salud y condiciones socioeconómicas y ambientales.
Disponibilidad de agua potable y alcantarillado
En relación con el acceso a agua de buena calidad, México ha cumplido con este objetivo 10 años antes de la fecha prevista, ya que el porcentaje de población a nivel nacional sin acceso a agua dentro de la vivienda o el predio, pasó de 21.6 por ciento en 1990 (año base del objetivo) a 9.7 por ciento en 2008. Esto significa que 10 millones de habitantes en el país se abastecen de agua de pozo, ríos o arroyos; de llave pública o de otra vivienda. En entidades con menor desarrollo socioeconómico como Guerrero, Chiapas y Oaxaca, alrededor de la tercera parte de su población no tiene agua dentro de la vivienda y/o el predio.
En 2008, se logró una cobertura de alcantarillado de 86.4 por ciento, disminuyendo a 14 millones el número de mexicanos que no cuentan con este servicio. El objetivo también se ha alcanzado antes de lo esperado, ya que en 1990, 36.7 por ciento de la población total del país (29.5 millones) no tenía acceso a drenaje, en 2008 disminuyó a 13.6 por ciento (14 millones).
Sin embargo, las diferencias regionales son significativas, en las zonas rurales 38.2 por ciento de la población no cuenta con drenaje, mientras que en las áreas urbanas 6.1 por ciento de la población no tiene acceso. En Oaxaca, Guerrero y Yucatán, tres cuartas partes de su población no disponen del servicio.
En 2008, este indicador muestra que 13.6 por ciento de la población nacional no contaba con servicio de alcantarillado, mientras que en 1990 el porcentaje era de 30 por ciento.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 100 millones de personas carecen del acceso al agua potable, lo que supone 17 por ciento de la población del mundo, siendo los más afectados los países del continente asiático y africano.
Con respecto al saneamiento, que en México se maneja como alcantarillado o drenaje, se calcula que más de dos mil millones de personas de los países más pobres carecen de instalaciones básicas, es decir un 42 por ciento de la población mundial siendo Asia y África las regiones más desfavorecidas. La ONU considera que cada año se podría salvar la vida de 1.6 millones de personas si se les ofreciera la posibilidad de acceder al agua potable e instalaciones higiénicas.
El 90 por ciento de los desastres naturales son consecuencia de fenómenos que guardan relación con el agua y que su número y frecuencia van en aumento.
Según un estudio de la ONU, dice que dos de cada cinco habitantes del planeta viven en zonas vulnerables a las inundaciones y a la elevación del nivel del mar, y precisa que los países que corren más riesgos son Bangladesh, China, Filipinas, Pakistán, la India, Bélgica, Holanda y los Estados Unidos de América.
En cuanto a la cobertura de agua potable, en los países europeos desarrollados la cubren al 100 por ciento, pero en cambio Sudáfrica, Brasil, México y Turquía están en los rangos de 89, 90, 90.3 y 96 por ciento de cobertura. Respecto al servicio de alcantarillado los rangos más bajos van del 75, 86, 86.4 y 88 por ciento, respectivamente.
Calidad del agua
El monitoreo de la calidad del agua se realiza a través de la Red Nacional de Monitoreo, operada por Conagua. Esta red cuenta con sitios o estaciones de muestreo, cuenta con una red primaria y una red secundaria en cuerpos superficiales, aguas subterráneas y en zonas costeras; también existen estaciones para estudios especiales. Cabe resaltar que estos sitios se ubican donde existe una alta actividad antropogénica.
La calidad del agua se evalúa por medio de tres indicadores: Demanda Bioquímica de Oxígeno a cinco días (DBO5), Demanda Química de Oxígeno (DQO) y los Sólidos Suspendidos Totales (SST). Los dos primeros miden la cantidad de materia orgánica existente en el agua, originada principalmente por las descargas de aguas residuales urbanas. El tercer indicador mide la capacidad de los cuerpos de agua para mantener la diversidad de la vida acuática, a mayor cantidad de SST, menor capacidad para mantener la vida.
En relación con el uso y manejo de los recursos costeros, una gran variedad de estudios ha documentado los problemas de contaminación que existen en los litorales mexicanos, los efectos nocivos que producen sobre los organismos que habitan en el mar, los estuarios, las lagunas costeras y los humedales, así como los daños irreversibles que se han producido en algunos ecosistemas y los considerables costos sociales y económicos que están ocasionando.
Potabilización y desinfección del agua
De acuerdo con el inventario nacional de plantas potabilizadoras, en 2008 existían 604 plantas en operación. Cuentan con una capacidad de 130.8 m3/s y procesaron un caudal de 87.3 m3/s. Las plantas potabilizadoras condicionan la calidad del agua de las fuentes superficiales y subterráneas para el uso público urbano.
Las acciones ejecutadas por los gobiernos federal, estatal y municipal, permitieron que al 31 de diciembre de 2008 se lograra una cobertura nacional de agua potable de 90.3 por ciento, disminuyendo a 10 millones el número de mexicanos que no cuentan con agua entubada en su vivienda, 7.4 millones menos que en 1990.
En el 2008 se suministraron 328.2 metros cúbicos de agua por segundo y se desinfectaron 315.2 m3/s a nivel nacional, se estima que 208 m3/s (63 por ciento) proviene de fuentes subterráneas, el resto del suministro se obtiene de fuentes superficiales (37 por ciento), debido a sus características físico-químicas, alrededor de 79.4 m3 /s de las aguas superficiales es sometido al proceso completo de potabilización, más 7 m3/s de las aguas subterráneas, para mejorar su calidad bacteriológica.
El método de desinfección más utilizado es la cloración, consiste en adicionar al agua gas-cloro (hipoclorito de sodio líquido) en un punto de inyección o en un tanque de contacto, o bien en la línea de distribución a una distancia que permita al cloro permanecer al menos 20 minutos en contacto con el agua antes de ser utilizada. En las zonas rurales también es frecuente la aplicación del hipoclorito de calcio directamente en los tanques de almacenamiento.
El volumen de agua desinfectada se ha incrementado gradualmente, al pasar de 84.5 por ciento en 1991 a 96.7 por ciento en 2008. El indicador de desinfección se mide a través de la presencia de Cloro libre residual en el agua domiciliaria, según datos de la COFREPIS2 el promedio nacional conocido como eficiencia de cloración, es de 86 por ciento. En cinco entidades federativas Aguascalientes, Campeche, Chihuahua, Colima y Tabasco, la cobertura de desinfección llegó al 100 por ciento.
Humedales
Los humedales constituyen un eslabón básico e insustituible del ciclo del agua. Su conservación y manejo sustentable pueden asegurar la riqueza biológica y los servicios ambientales que éstos prestan, tales como el almacenamiento del agua, la conservación de los acuíferos, la purificación del agua mediante la retención de nutrientes, sedimentos y contaminantes, la protección contra tormentas y la mitigación de inundaciones, la estabilización de los litorales y el control de la erosión.
En el ámbito nacional, en el marco de la Ley de Aguas Nacionales, a la Conagua le compete llevar y mantener el Inventario Nacional de Humedales (INH), así como delimitarlos, clasificarlos y proponer las normas para su protección, restauración y aprovechamiento.
Para tal efecto se formó un grupo interinstitucional que reúne a las diferentes instancias del gobierno federal con injerencia en el tema de humedales. En este grupo participan, entre otras instituciones, Conagua, Conabio, Conanp, INE, INEGI y por parte de la Semarnat, y la Dirección General de Zona Federal Marítimo Terrestre y Ambientes Costeros (Zofematac).
Para el año 2008 se generó la cartografía de humedales potenciales, este insumo para el INH, fue elaborado en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a finales del 2005, basado en el análisis e interpretación de información digital de recursos naturales como tipos de vegetación, suelos, características del terreno (topoformas: montañas, planicies), pendientes, cuerpos y corrientes de agua, entre otros, lo que permitió delimitar las fronteras de los humedales potenciales.
En el ámbito internacional, se firmó una Convención intergubernamental en la ciudad de Ramsar (Irán, 1971), conocida como la Convención Ramsar. Dicha Convención “sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y uso racional de los humedales y sus recursos”.
Para finales de 2009, se habían inscrito 123 humedales mexicanos en la Convención Ramsar, llevando la superficie total del país inscrita a 8.87 millones de hectáreas, con un incremento de 37 humedales y casi tres millones de hectáreas respecto a lo reportado el año pasado. El siguiente mapa muestra los humedales inscritos en la Convención Ramsar, así como los humedales potenciales identificados.
Con esta información, el INEGI contribuye al conocimiento de la problemática del Agua en México. Consulte este documento completo en la Sala de Prensa del INEGI, en la siguiente dirección: http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/default.asp?c=269&e=.

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