Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Jorge Moscoso

Gómez Maza y la construcción del PRD, en Chiapas

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(Tercera parte)
Jorge Moscoso Pedrero
Varios compañeros del magisterio y dirigentes indígenas nos contaban de actividades de entrenamiento militar en la región de la selva y las cañadas, Gilberto y yo y otros compañeros platicábamos, que se estaba preparando un levantamiento, otros compañeros pensaban que se trataba de falsas versiones, o de grupos operados por el propio gobierno.
Las condiciones de miseria y explotación eran evidentes, Chiapas se encontraba y se encuentra entre los más pobres del país, al mismo tiempo que sus enormes riquezas naturales y energéticas eran y son explotadas en beneficio de unos cuantos, o del poder central.
La revolución mexicana  no llegó a la entidad y por ello se mantuvo la estructura agraria, basada en el latifundio, las haciendas y las fincas. Fue hasta el gobierno del Presidente, Cárdenas que  se avanzó en el reparto agrario y se constituyeron cientos de ejidos y comunidades.
El caciquismo mantenía el control de muchas regiones del estado y el partido oficial dominó totalmente, sólo con consentimiento del sistema se llegó a aceptar que un partido diferente al PRI ganase alguna elección municipal, como fueron los casos del PAN en Tuxtla Gutiérrez o de Ciudad Hidalgo con el PARM.
El descontento acumulado era evidente y se expresaba mediante movilizaciones de los maestros, de  campesinos e indígenas, sectores universitarios, y de manera cada vez más creciente en los procesos electorales
Se avecinaba la elección federal y local de 1991 y el PRI y el gobierno del estado parecían no darse cuenta que desde abajo las cosas habían cambiado, en lugar de abrir los cauces democráticos, pretendían continuar ejerciendo el  control sobre la sociedad en su conjunto.
El entonces gobernador del Estado Patrocinio González Garrido, quería meter más votos al PRI que en  la elección presidencial y nos propuso, registrar el menor número posible de candidatos a presidentes municipales, a  cambio de tres diputados locales y siete presidencias municipales. No aceptamos...
Gilberto, Jack y otros pocos compañeros conocieron la propuesta, acordamos jugárnosla  pensando en la consolidación futura del partido, sabíamos que enfrentaríamos todo el poder del aparato estatal.
En el inter a iniciativa del ejecutivo, se reformó la  Constitución del Estado de Chiapas, para proponer la figura de regidores de representación proporcional, el gobierno preveía problemas y establecía una válvula de salida.
En la elección federal no ganamos ni un distrito federal; en las locales, ni un distrito local, en las municipales ni un municipio y únicamente por de que plano era inevitable logramos que Jack Demóstenes  alcanzara una diputación local. Eso sí por primera vez en el estado se abrió la representación proporcional en los municipios.
No pudimos,  ni supimos cómo contener el aparato oficial y tampoco cómo vigilar y defender la voluntad popular. Patrocinio no logró su objetivo, nosotros no ganamos más que regidores y un diputado local, pero pasamos de una votación reconocida en 1988 de 43,976 votos a 105,194 votos, logrando el 13.4 por ciento de la votación estatal.
La experiencia de ese proceso nos enseñó las debilidades  y dificultades que teníamos que enfrentar en futuro, la mayoría de la militancia del PRD en el que ahora estábamos, no era la originada en los grupos y partidos de la izquierda, la mayoría se había desprendido del PRI, y habían aprendido como rellenar las urnas, pero no como evitarlo y nosotros los izquierdistas queríamos la democracia electoral, pero en el fondo no confiábamos en ella, ni estábamos preparados para la defensa del voto.
En la Convención Nacional Electoral del PRD, yo había sido propuesto como candidato a diputado en el cuarto lugar de la lista, de la tercera circunscripción electoral plurinominal, mientras  en el estado se convocó a la realización del Primer Congreso Estatal del PRD.
Para competir por la dirección se formaron dos planillas una con Jack Demóstenes Muños para Presidente y Querubín Mayorga Penagos como candidato a Secretario General y la otra con Gilberto Gómez Maza para Presidente y Agustín Rubio Montoya para Secretario General. 
El día del evento yo llegué de la ciudad de México, la compañera Rosario Tapia asistía en representación de Comité Nacional. Gilberto me abordó para señalarme muy molesto que el Congreso no cumplía con los requisitos que se habían establecido en la Convocatoria, pedí un poco de tiempo para que me permitiera pulsar el sentir de los asistentes.
Delegación por delegación, fila por fila, me acerqué a los dirigentes y delegados y en mayoría absoluta me plantearon que votarían por la planilla que encabezaba Jack, le comuniqué lo anterior a Gilberto, me increpó señalando diversas irregularidades  y le dije que no me constaba la forma en que se habían nombrado los delegados y que en todo caso podría impugnar la elección.
Gilberto se alteró y gritó que desde ese momento renunciaba al partido, Agustín tomó en su mano derecha un ejemplar del estatuto y le prendió fuego, ambos salieron del auditorio donde se celebraba el congreso, acompañados de algunos compañeros.
El Congreso nombró a Jack presidente del Comité Estatal. Al día siguiente  busqué a Gilberto, para pedirle que rectificara su decisión y manifestarle la importancia que significaba su presencia dentro del PRD.
Gilberto se mantuvo adentro y se convirtió en Presidente del PRD, en el municipio de Tuxtla Gutiérrez.
Por mi parte como Diputado Federal del primer grupo parlamentario del PRD, me la creí de que era representante de la nación y me empezó absorber el trabajo legislativo, me metí de lleno a estudiar y a participar en los procesos de discusión del artículo 27 constitucional, en cuyo debate advertí que al concluir por decreto el reparto agrario se condenaba a más de 10 millones de solicitantes de tierra a la desesperanza y a la miseria y que ello podría traer como consecuencia un estallido de violencia.
Continuará...




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