Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

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Pepe Cróker
LA PENA DE PENUD.  Desde noviembre de 2009 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PENUD) dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) constató que la problemática social chiapaneca es bastante compleja al ver ocupada sus oficinas por un grupo de campesinos del municipio de Carranza.
EL PRECIO DE LA FAMA. Resulta que, como organismo internacional, potencializa (internacionaliza) cualquier manifestación que se dé en sus oficinas; ahora, cualquier grupo que quiera ser atendido por el gobierno de manera inmediata ya sabe qué hacer o, más bien dicho, en dónde presionar: qué oficina tomar.
SOLUCIÓN AL PROBLEMA. A finales de 2009, en plena crisis (tomadas sus oficinas), el PENUD se decidió por la solución más fácil: se cambió de domicilio para que los ocupantes-manifestantes se quedaran ahí, mientras que ellos podían continuar con su trabajo en otro domicilio.
PROBLEMA DE LA SOLUCIÓN. Lo que no previeron los funcionarios del PENUD fue que una golondrina no hace primavera: los problemas seguirían y los grupos inconformes los buscarían para tomar sus oficinas, mismas que por cierto, en un grave error de estrategia, en ambas ocasiones las dispusieron en pleno centro  histórico de la ciudad.
AYUDA QUE MOLESTA. Aunque a la llegada del PENUD no contaba con presupuesto ni para el pago de su renta (recibieron subsidio oficial), se supone que están aquí para ayudarnos a los chiapanecos a salir del ancestral atraso; sin embargo, cada que toman sus oficinas, causa una gran molestia para la población urbana de San Cristóbal.
EL TALÓN DE AQUILES. En la semana que concluye, de nueva cuenta, en la puerta de las oficinas del PENUD se dispuso de un fuerte operativo policíaco: decenas de policías ministeriales se apostaron en el domicilio de esta apéndice de la ONU, ante la posibilidad de un nuevo intento de toma de las instalaciones, mismo que, en esta ocasión, fue una falsa alarma: no se llevó acabo.
EFECTOS COLATERALES. En la radio local, se le dio resonancia a las quejas de algunos turistas, que al pasear por el corazón de la ciudad, pudieron constatar el operativo. La imagen de la ciudad se vio afectada al interpretarse ese desplante de fuerza pública como un potencial disturbio.
CORRECCIÓN DEL CAMINO. Con cinco centímetros de frente, cualquier persona podría llegar a la conclusión de que las oficinas del PENUD deben situarse en las afueras de la ciudad: en un lugar poco poblado, que no represente un problema a la ciudadanía. Y es que mire usted, apreciable lector, no existe ninguna razón para que estas oficinas tengan necesariamente que estar dentro de la ciudad para poder realizar su trabajo; pero. . . y Usted. . . ¿Qué Piensa?

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