Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

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Pepe Crócker

ALAS DE ENTUSIASMO. Nadie podría dejar de agradecer a esos ciudadanos, que en su momento, compartieron y se comprometieron con la visión de un San Cristóbal comunicado por vía aérea con un aeropuerto digno de la ciudad; no obstante, es imposible dejar de percibir la trayectoria del proyecto nonato.
VICIOS DE ORIGEN. El de San Cristóbal era un aeropuerto bello como pocos y, tal vez, solo tal vez, de ahí parta su desgracia: se constituyó y operó como un artilugio de lujo. Los promotores tuvieron que enfrentar mil vicisitudes para conseguir su objetivo. Alguien dijo que el aeropuerto se había negociado en el banco de una cantina, y sí, en efecto, pareciera que ahora todos pagamos el costo de ese accionar.
ALAS DE ORO. En un forzado esfuerzo, sobre todo de los turisteros de la ciudad, se constituyó un holding financiero para viabilizar la llegada de una compañía aérea: Aéreomar, la cual contaba con un servicio de primera y, desgraciadamente, con un precio también de primera (casi el doble de lo que cobraban otras compañías) Nadie pudo vislumbrar que el futuro de la aviación comercial eran las líneas aéreas de bajo costo.
DINERO QUE VOLANDO VINO. Es un hecho de que nos quedaremos sin aeropuerto, el desmantelamiento no fue solamente el de esta semana, había empezado mucho antes; ahora vendrá lo peor: deterioro por abandono; claro, a menos que la autoridad convoque a su pueblo y se busque una alternativa viable, que por desgracia, no pasa por el millonario gasto que representaría adecuar el suelo para la recepción de aviones de gran calado.
PRIMERO LO PRIMERO. Algunas voces comentan -casi irresponsablemente- que todo se trata de una marrullería que obedece a intereses de otras ciudades; sin embargo, en la aviación comercial, la seguridad es lo primero y es bueno que así sea pues, no podemos arriesgar la vida de las personas por intereses económicos: si no se arregla el problema de cárcavas (socavones producidos en los suelos de lugares con pendiente a causa de las avenidas de agua de lluvia) el aeropuerto es un peligro.
DESINTERÉS COLECTIVO. El aeropuerto no lo acaban de cerrar, tiene tiempo que eso ocurrió y, por lo visto, a nadie le interesó de sobre manera; incluso, ahora, existen pocas personas y menos grupos organizados que se manifiesten muy preocupados.
ÁNGELES DE UNA SOLA ALA. La solución pasa necesariamente por la asociación de ideas y recursos; difícilmente pueda un ente público o privado contar con los medios para invertirlos en el corto plazo y la carrera es contra el tiempo, el deterioro será acelerado si no se le da mantenimiento a lo que queda de las instalaciones.
QUE TAN ALTO VOLAR. Tenemos que mantener la flama de la esperanza encendida y, para esto, habrá que comenzar con un pequeño proyecto de aviación regional, por el momento es inviable el proyecto original, tal vez nunca lo fue; pero. . . y Usted. . . ¿Qué Piensa?

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