1810–1910–2010. Como si se tratara de una fatal cábala numerológica, muchos piensan que en el año próximo México volverá a estar en guerra; la buena noticia es que no lo estará; la mala es que ya lo está. La ofensiva en contra de “parte” del crimen organizado –los de cuello blanco no los tocan– ha colocado a nuestro país en una verdadera guerra intestina: el Ejército Federal está en las calles de las ciudades combatiendo y los pistoleros de las diversas organizaciones delictivas, en una clara estrategia guerrillera (guerra de guerrillas), pone en jaque constantemente al gobierno de la república para después esconderse y preparar el próximo ataque.Por otra parte, los grupos subversivos (guerrilla tradicional), están en una posición –sospechosa– de absoluto silencio a pesar de la gran problemática socioeconómica por la que está atravesando el país. Sólo faltan unos cuantos meses para 2010 y las condiciones están más que dadas para la reactivación de estos grupos que han permanecido en estratégica afonía. Las señales están a la vista y algunos líderes socio-religiosos, irresponsablemente, tratan de aparecer como apaga fuegos con sus extinguidores llenos de gasolina, lanzan bombas de humo al demandar a periodistas y organismos de derechos humanos, pero con la artillería fija hacia un solo lugar: las bases zapatistas.
Si nos atrevemos a levantar la vista para tratar de vislumbrar un panorama más amplio, pareciera que existe una envestida general, una concertación de fuerzas centralizadas y focalizadas para afectar a los que aparentemente no se están moviendo. ¿Habrá información de inteligencia que anticipe beligerancia? ¿Quiénes participan en esta nueva concertacesión?
Tal vez sólo se trata del nerviosismo por el bicentenario de nuestra independencia; pero innegablemente, están dadas todas las condiciones para un resurgimiento insurgente: aumento de la pobreza (incluso la alimentaria), debilitamiento institucional, dispersión del Ejército Federal (por el combate a la delincuencia organizada), entre otros importantes factores internos y externos.
Hace unos días algunos periodistas estuvieron en contacto con el líder del Ejército Zapatista, y aunque no pudieron sacarle una entrevista, les dijo que próximamente habría grandes noticias. Todo es especulación, lo cierto es que tenemos muchos rezagos y el binomio crisis-guerra es el peor de los escenarios.
Y todo esto, aderezado con una filtración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en donde se presume la liberación de 40 personas acusadas de ser los asesinos de 45 habitantes de la comunidad chiapaneca de Acteal, mismos que fueron condenados y ya purgaron 11 años de prisión; ahora resulta que saldrán libres –presumiblemente por vicios en el proceso judicial– con lo que se removerán viejas heridas y rencores latentes; pero... Usted... ¿Qué Piensa?
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