
Hombres y mujeres semidesnudos
Eduardo González Silva
Convirtieron al futbol en un negocio que utiliza el sistema político como instrumento para control de las masas, que temerariamente volvieron a engañar a más de 100 millones de mexicanos, igual a como lo hacen cada cuatro años, con un producto mediocre, de ínfima calidad, pero respaldado con un aparato publicitario de los principales monopolios del país Bimbo, Telmex y Modelo.
El negocio como de costumbre se les vino a bajo antes de tiempo pese a sus estimaciones y falsos discursos del “sí se puede por el ya se pudo”, de hacer creer que el decoro nacional se sustenta en las piernas de 11 jóvenes con estudios truncos de nivel medio superior.
El futbol en México es parte de la impresionante concentración de negocios relacionados con el espectáculo de la radio y la televisión comercial, que ofrece a la audiencia una programación deleznable, que fomenta bajas pasiones y deseos, la procacidad, la mentira, la violencia, el engaño, pero sobre todo que desinforma a la población.
En ninguna parte del mundo ocurre lo que en este país es una normalidad, una concentración de la riqueza, que en el peor de los casos se hecho gracias a la explotación de recursos propiedad de la nación pero concesionados da la impresión de manera vitalicia como las ondas hertzianas.
No hay limites Emilio Azcárraga III tiene en su poder una gran parte de las riqueza nacional, cuatro canales de televisión de cobertura nacional, el 50 por ciento del Grupo Radiópolis con más de 900 estaciones de radio en todo el país, es propietario de cablevisión que a su vez da servicio a los cableros de provincia.
Su poderío se extiende a la industria de medios impresos con revistas donde se explota el morbo con hombres y mujeres semidesnudos, que hablan sin tapujos de sus infidelidades, además de sus gustos y preferencias sexuales más íntimas.
Por años se opuso a que en México se permitiera la apertura de casinos, con el argumento de que fomentaría la prostitución y el vicio, hasta que consiguió que de manera simulada el noepanista Santiago Creel, horas antes de dejar la Secretaría de Gobernación, le autorizara operar casas de apuestas y juegos a todo lo largo y ancho del país.
Lanza programas de altruismo disfrazado como el Teletón y Bécalos, que lo único que permiten ante la concentración de miles de millones de pesos obtenidos con la aportación de ingenuos donantes, que al momento de hacerlos efectivos, con sorprendente habilidad aplica la deducción de impuestos.
Recientemente adquirió la mayoría del paquete accionario de la telefónica Nextel, con lo que ya podrá ser competencia de Carlos Slim en la telefonía celular, que no pagará impuestos con el argumento de que generará empleos y de que la inversión realizada requiere de seguridad.
Con su empresa Cablevisión ofrece el llamado triple-play (telefonía, televisión e Internet), mientras que a Slim no le permiten prestarlo.
La administración felipista ya le otorgó por si fuera poco la red de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad, y en el colmo, el consorcio logró la licitación de una parte del espectro radioeléctrico con el ridículo pago de 180 millones de pesos, mientras que Telcel ofreció mil 372 millones de pesos.
Así la Comisión Federal de Telecomunicaciones, por cierto con un nuevo director, deberá ser ampliamente cuestionada, pero a final de cuentas lo que demuestra es que los gobiernos sexenales a turno siempre se ponen a merced de un par de hombres que se benefician de una gran parte de la riqueza nacional que se genera.


