Directora Leticia Hernández Montoya ::: Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Sin tanto rollo

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La alerta
Eduardo González Silva
La Secretaría de Salud federal determinó que a partir de septiembre será necesaria la presentación de receta médica para la adquisición de antibióticos, como medida, argumentó, para evitar la práctica de la automedicación por parte de la población, aunque la medida va más enfocada a proteger los intereses de los laboratorios transnacionales.
Los antibióticos representan un peligro para la salud, debido a que en algunos casos provocan sordera, de lo cual no hace ninguna referencia la dependencia federal, aunque esta sí la hace el Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se advierte que la estreptomicina, antibiótico que en México se usa en el tratamiento contra la tuberculosis, causa sordera en los pacientes.
La investigadora Graciela Meza Ruiz apuntó que los médicos saben que la estreptomicina y sus derivados -la kanamicina, la gentamicina y la amikacina-, causan sordera, aunque los continúan vendiendo porque son muy eficientes para contrarrestar la tuberculosis, son baratos y están en el cuadro básico de medicamentos.
Meza Ruiz alerta que es una irresponsabilidad, ya que el daño es irreversible, pues si bien acaba con la bacteria causante de la tuberculosis destruye las células del oído.
“En las cajitas donde vienen empacados esos medicamentos se indica que pueden alterar el equilibrio, causar sordera y lesiones renales”, subrayó la especialista.
También ocasionan movimientos incontrolables de los ojos, mareo y vértigo, descoordinación de diferentes partes del cuerpo, como brazos y piernas, por tanto, impide caminar correctamente.
La fisióloga hizo notar que esos tres antibióticos, los cuales pertenecen al grupo aminoglucósidos, descubiertos en la década de los cuarenta en Estados Unidos y utilizados por largo tiempo para combatir diversas infecciones, se encuentran prohibidos en varios países debido a sus efectos secundarios.
Detalló que en México se utilizan para abatir la tuberculosis con dosis fuertes de hasta un gramo diario durante seis meses o un año, mencionó Graciela Meza que en México hay medicina alternativa contra esa enfermedad que no genera sordera, compuesta por tres sustancias rifampicina, isoniazida y pirazinamida, aunque su costo es diez veces más caro pero no daña al oído.
La especialista expuso también que en las primeras etapas de acumulación de fármaco, cuando se ataca a las células del sistema vestibular del oído, el paciente con tuberculosis siente mareo, visión borrosa y dificultad para caminar y con forme avanza el tratamiento y aumenta el daño a las células auditivas, la persona se queda totalmente sorda.
La especialista ha desarrollado una prueba consistente en una toma de sangre para determinar una mutación molecular de la estreptomicina para comprobar el grado de afección de la persona.
Ante ello, recomendó científicamente que se utilice un fármaco alternativo, “lo ideal es que nadie sea tratado con antibióticos dañinos, al menos así podremos sugerir que se proteja al los que tienen mayor riesgo”, apuntó.

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