
René Delios
Los focos de alarma se encendieron en los tableros centrales del tricolor, ante las versiones de que será en 2012 y en plena campaña en que el gobierno federal llame a cuentas a no pocos exgobernadores priistas.
La cosa es que la imagen de esos ex gobernantes es muy frágil, por lo que existe un serio temor de que la ofensiva mediática surta efecto en alguno de ellos. El tema no es a bote pronto; es muy serio: bien canalizado puede perjudicar la imagen priista en su conjunto -que sería en lo ulterior el objetivo principal-, y justificaría la demora de Calderón en aplicar mano dura a los exgobernantes mano larga: Pero si lo hace en contra de priistas va a tener que atraer casos de perredistas e incluso, alguno de las siglas de su propio partido, para que no sea tan obvia la estrategia y darle legitimidad.
Digo.
Y es que, se dice, dentro de la estrategia gubernamental, se consideran dos vertientes, una que apunta hacia la supuesta protección u omisión al narcotráfico y la segunda por malos manejos y endeudamiento de las entidades en cuestión. Por lo pronto en la mirilla -dicen, conste- están Fidel Herrera y Humberto Moreira; uno por lo primero y el otro por lo segundo arriba mencionado.
Desde luego que abiertas las averiguaciones previas o lanzadas las órdenes de aprehensión, Felipe Calderón ya no se puede echar para atrás, y tendría que iniciar una persecución feroz y justificada para no caer en los tropiezos que ha vivido la PGR como sucedió en el caso de Jorge Hank Rhon, pues la intención se le podría “voltear”.
Decíamos que el primero en la lista es Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador de Veracruz, quien en varias ocasiones ha sufrido el embate de las fuerzas gubernamentales, sin que se encuentren las rutas por las que se pueda actuar en su contra, sin embargo queda claro que está siendo investigado con el ánimo de encarcelarlo.
Pero la lista se abre con los ex gobernadores de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz; Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla; Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores; Puebla, Mario Marín Torres; Durango, Ismael Hernández Deras; Nuevo León, José Natividad González Parás; Quintana Roo, Félix González Canto; Chihuahua, José Reyes Baeza y, por supuesto Humberto Moreira Valdés, de Coahuila, que es el otro en el que -dicen-, Calderón, tiene especial interés.
Ante el 2012 nada puede disociarse de lo electoral; la aprehensión ya no digamos de todos los ex gobernadores priistas calculados, sino de unos cuantos, como por ejemplo Ulises Ruiz, Mario Marín, Fidel Herrera, Humberto Moreira o José Natividad González, sería todo un escándalo nacional que tendría que incluir a ex gobernantes panistas y perredistas mencionados en escándalos de desfalcos en sus entidades, como el panista Ignacio Loyola Vera en Querétaro, quien incluso se convirtió en un personaje incómodo en el gabinete presidencial de Calderón, cuando como procurador del medio ambiente salió con una estupidez ante el derrame de petróleo ocurrido en el pozo Kab 121 de la sonda de Campeche: “no hay desastre ecológico”, dijo.
La comunidad ecológica mundial se le vino encima; es aquel mismo al que el subcomandante Marcos puso el apodo Firuláis, lo que provocó otro derrame, en este caso biliar, en la oficina del secretario del Ambiente de entonces, Juan Rafael Elvira, quien de plano le pidió su renuncia. Loyola Vera puede ser llamado a cuentas por responsabilidad administrativa en el caso de ese pozo.
El posible ex gobernador perredista que puede ser llamado es Leonel Godoy, ante el incremento de la presencia delictiva en Michoacán -tierra del presidente- durante su gestión, pues el otro ex gobernante ya está preso: Pablo Salazar Mendiguchía, y no por el polémico -y aun no desentramado- caso Stan, sino por tomar 104 millones de pesos que no le correspondían.
La vaina es que todos ellos, en menor o mayor medida son considerados como presas fáciles para actuar en su contra, cosa que sería un golpe a la cara del priismo, lo que no sería muy bueno para la imagen de partido renovado que quiere vender al electorado mexicano, que vería el más de lo mismo de malos manejos y vinculaciones con el crimen organizado.


